Males cardíacos matan a más personas y a menor edad: estudio

El estrés provocado por las exigencias cada vez mayores en el trabajo, las presiones económicas, la falta de equilibrio emocional y una mala alimentación nos pasan la factura.  El consumismo exagerado, querer que nuestros vestidos y accesorios sean los mejores, las faltas a la dignidad de las personas,  son posibles causas subyacentes.  Lo más importante es la vida y lo que nos queda al final del día es el cariño verdadero que damos y que recibimos

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Las enfermedades cardiacas y cerebrales están matando a 40 por ciento más personas –y cada vez más jóvenes– que hace 25 años; sin embargo la tasa de mortalidad a nivel mundial ha caído en la mayoría de las regiones, de acuerdo con un nuevo estudio llevado a cabo por expertos de la Universidad de Washington.

La caída en la tasa de mortalidad, es decir el número de fallecimientos con respecto al tamaño de la población, se debe a una mejora en la alimentación, los alimentos y la baja en el tabaquismo, especificaron.

Por otro lado, las enfermedades cardiovasculares se han convertido desde hace unos años en la principal causa de muerte a nivel mundial, y en países específicos como México y Estados Unidos, debido a que la población continúa teniendo malos hábitos de salud, al ingerir alimentos procesados ricos en azúcar, sodio y grasas, así como la tendencia a una vida sedentaria.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo encabezado por el doctor Gregory Roth, del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud en la Universidad de Washington en Seattle, analizó los datos extraídos de un análisis global con estadísticas de enfermedades hecho en 2013, para poner especial énfasis en los fallecimientos por causas cardíacas y las tasas de mortalidad de 1990 al año en que se realizó la investigación.

Ahí encontraron que en 1990 hubo 12.3 millones de muertes por afecciones cardiovasculares, es decir, infartos al corazón, accidentes cerebrales, cardiopatías reumáticas y aneurismas en la aorta, entre otras. Dicho número creció en un 40 por ciento para 2013, cuando llegó a 17.3 millones de fallecimientos.

Los investigadores además relacionaron esta alza en la cifra con el envejecimiento y crecimiento de la población, aunque muchas de estas muertes son prematuras, o sea, los problemas cardiacos y cerebrovasculares, están matando cada vez más a personas menores de 75 años, en un contexto en el que 90 por ciento de estas bajas podrían prevenirse con cambios en el estilo de vida, apuntan.

En cuanto a las tasas de mortalidad, vieron que cayeron en 39 por ciento a nivel mundial y no precisamente se vio el mayor desarrollo en los países ricos.

“El dinero no siempre significa mejor salud”, dijo el Dr. Simon Capewell, profesor de epidemiología clínica en la Universidad de Liverpool en Inglaterra, quien no participó en el estudio pero comenta sus hallazgos a Medline.

“Esto tiene sentido […] Las dietas en los Estados Unidos y Europa siguen siendo terribles: comida chatarra, carne y grasas animales, sodio y azúcar escondidos en la comida chatarra, océanos de bebidas azucaradas que se consumen todos los años”, continuó.

Por su parte, el médico Anthony Kim, director médico del Centro de Ataques Cerebrales de la Universidad de California en San Francisco, dijo al mismo medio que China es el ejemplo de que el desarrollo económico no viene acompañado de buena salud, pues ahí las tasas más altas de presión arterial, obesidad y diabetes llegaron junto con el aumento en la riqueza.

“La combinación de estas tendencias desfavorables y los efectos del envejecimiento y el crecimiento de la población podrían llevar a que la carga de las enfermedades cardiovasculares se duplique para el 2030,” dijo.

El estudio publicado en el New England Journal of Medicine señala que entre las estrategias para contrarrestar este crecimiento en las cifras está llamar a los gobiernos de cada país a emprender medidas en apoyo de la comida saludable, y seguir el ejemplo de las medidas tomadas contra el tabaco para combatir el alto consumo de azúcar, sodio y grasas animales saturadas.

Fuente: Sinembargo

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