Una fórmula sencilla para aumentar tu alegría Por Tony Schwartz

Desde hace algunas semanas, he estado de muy buen humor. No que estuviera deprimido antes – por regla general me siento bien – pero les estoy hablando de otro nivel, algo muy parecido a la alegría.  Habría explicaciones externas por mi estado de ánimo, pero pensándolo bien no creo que tenga que ver con lo que ocurre fuera de mi, sino más bien dentro de mi.

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Más bien se trata de un cambio significativo que he realizado – ese que los profesores Richard Thaler y Cass Sunstein llaman Nudge en su libro del mismo título. Es muy pronto para saber si el efecto durará – y ciertamente no permaneceré en este estado para siempre – pero la noción sencilla que surge es que las pequeñas decisiones que hacemos pueden traer consigo grandes beneficios.

Mi cambio inició luego de las secuelas del Huracán Sandy. No tuvimos corriente en casa durante once días por lo que tuve que dormir en diferentes camas, en diferentes lugares. A veces me sentía muy trastornado. Pero sucedió algo más también.

En esos días, aprendí una poderosa lección: no dar nada por hecho – incluso contar con un lugar calientito para dormir

Lo percibí visceralmente cuando algunos empleados de nuestra empresa pasaron un día ayudando a dos señoras jubiladas que vivían en Far Rockaway a limpiar sus casas inundadas. No tenían idea como iban a reemplazar lo que habían perdido que era casi todo.  Era muy triste y a pesar de ello, estaban decididas a reconstruirlo todo.

Entonces empecé a hacerme una pregunta muy sencilla: “¿Qué es lo que está bien en mi vida?” Lo hago todos días, muchas veces.  Después de regresar a casa, me encuentro agradeciendo el calor de mi cama en las mañanas, y las luces que enciendo cuando regreso a casa por la noche.  Estoy intentando no dar por un  hecho incluso los elementos más básicos de mi existencia.

Pero va todavía más allá.  También me pregunto:  “¿Qué es lo que está bien en las personas que me rodean? O para ser específicos, “¿Cómo puedo apreciar lo mejor que hay en la gente?”  Muy seguido en mi existencia me he enfocado en lo contrario – fijándome en lo que me irrita, me frustra, o me hace explotar de alguna persona.  Es tan sencillo juzgarlos – tener la sensación de ser superior – como una forman de protegernos contra la horrible sensación de ser inferior.

No hace mucho tiempo, una relación de trabajo dijo públicamente que yo no le caía bien.  Lo califiqué de sufrir de amor propio, ser egocéntrico y auto satisfecho. Con toda justicia, continuó diciendo que esas cualidades no le gustaban en él mismo y que las proyectaba en mi.  Ni siquiera habíamos pasado mucho tiempo juntos, pero las palabras me hirieron. A nadie le gusta que lo critiquen o no caer bien.

Luego, pensándolo bien, me di cuenta que yo me sentía igual que él, por las mismas razones. Las cualidades que criticaba eran las que veía en mi mismo y que me disgustaban.

La semana pasada, intentando una reconciliación, decidimos almorzar juntos. Llegué a la cita determinado a ver en él lo mejor, y no lo peor. Para mi sorpresa, fue muy sencillo hacerlo.  Vi que era simpático, considerado y genuino.  Creo que él tuvo la misma experiencia.

Me había auto-influido, haciendo una sencilla decisión de cambiar el enfoque de mi atención (y él hizo lo mismo).  Cuando me fui me sentía muy bien, no solo por la sensación de haber hecho conexión, sino porque un sencillo paso fue la gran diferencia en mi experiencia.

Algo más contribuyó: fui capaz de resistirme a estar a la defensiva. Sí, puedo ser egoísta y ver por mis propios intereses, pero no es todo lo que soy.  Mis imperfecciones son parte de mi, pero no me definen. No es blanco o negro, que antes veía las cosas.

Así como puedo elegir enfocarme en las mejores cualidades en los demás, puedo apreciar mis mejores características sin pretender que no tengo muchos aspectos que tengo que mejorar – incluyendo irónicamente mi inclinación a ser criticón.  Entre más me acepto a mi mismo, más generoso puedo ser con los demás.

Mi vida se ha vuelto más liviana en las pasadas semanas porque hice un leve cambio de atención.  He podido enfocarme en lo que agradezco, aprecio, celebro. Esta energía ha sido contagiosa. Entre más la comparto, más regresa hasta mi. He reemplazado un círculo vicioso con un círculo virtuoso.

Los cambios duraderos no son fáciles de lograr y no me engaño pensando que me sentiré así todo el tiempo. Lo crucial será ver si me puedo mantener en este curso cuando algo realmente difícil se presente.  Lo que he comprobado es que la retribución ha sido enorme.

¿Qué es lo que está bien en tu vida?

Fuente: https://hbr.org/2012/12/a-simple-way-to-increase-your-joy

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1 respuesta

  1. Luis Eduardo Riobueno dice:

    Excelente artículo y punto de vista. El soltar parece ser la clave entre ser feliz y vivir rumiando lo que no me gusta del otro,.. poder comenzar por percibir lo más mínimo, así sólo sea una pequeña cosa, que tiene ese ser humano que me está cayendo mal puede permitirme comenzar a borrar, a limpiar en mí lo que nos está separando.
    Gracias, gracias, gracias.

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