La educación integral 1 de 3 Partes

El tema sobre el cual queremos reflexionar es el creciente vacio existencial del ser humano que se ve reflejado en muchos aspectos de la sociedad, pero el que más nos preocupa hoy, es el de nuestra niñez y adolescencia; la violencia y comportamientos inadecuados que se viven en los planteles educativos, en las calles, en las colonias,en los centros de reunión, en nuestra sociedad misma.

Mucho se ha hablado de la conexión alarmante que existe entre las cifras relativas a la educación y lo relativo a los problemas antes mencionados. Todo parece indicar que tanto las autoridades, como las familias y el público en general no estamos tomando en cuenta la responsabilidad que tenemos en las condiciones que están a la base de la difunción socio económica, familiar y social.

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Nosotros creemos que el problema radica en que al abordar la preparación de la persona estamos descuidando totalmente el asunto de la educación. No nos referimos al método de enseñanza que se aplica desde el jardín de niños hasta el colegio, ya que allí solo nos dedicamos a impartir conocimientos. Cuando el niño vuelve de la escuela, solo le preguntamos “¿Qué aprendiste hoy?” Durante su estancia en el plantel el niño se encuentra bajo mucha presión del entorno. Se enfrenta a golpes, competencia, arrogancia, celos, pasiones, honores, etc. Nosotros nos encogemos de hombros y opinamos que no hay nada que hacer al respecto y continuamos preguntando por los exámenes, las notas, etc.

Debemos pensar y actuar para que se sienten las bases para la formación del individuo: preparar al bebé, al niño, al adolescente, para convertirse en una persona que tenga el sentido de su propio valor. Cuando estos jóvenes crecen no vemos individuos bien educados, personas que sepan como comunicarse e integrarse correctamente a la sociedad, respetando la dignidad de los demás, que distingan entre el bien y el mal, lo que es conveniente y lo que no lo es, con sentimientos de responsabilidad mutua en su entorno y de esta forma prevenir que la persona y la sociedad convivan dentro de una selva en la que todos compiten, la mayoría de las veces por la fuerza.

 La pregunta concreta sobre este asunto es, ¿en qué nos hemos equivocado?

Todo es un problema de educación.  La cuestión es que desde el momento en que la persona nace, sus padres no lo forman para ser un adulto responsable: ¿cómo solucionar problemas en la familia, cómo educar a sus hijos? Consideremos por un momento cómo los padres se relacionan con sus hijos, cuántos casos existen de comportamientos terribles de los padres con sus hijos, y esto se debe a que nadie los educó, nadie les explicó quiénes son ellos, qué es un niño y como tratarlo. No recibieron los ejemplos correctos para desenvolverse.

Parece que no estamos atendiendo la parte fundamental de la vida que es sentar las bases para que un individuo sea una persona de bien dentro de la sociedad,  una sociedad sana, integrada por un conjunto de personas empáticas. No estamos formando a la gente para convivir con una pareja,  para construir una familia y en consecuencia, vemos que son incapaces de entenderse con alguien más. No les hemos enseñado y no los hemos educado para convivir dentro la sociedad y saber cómo  tratar a las otras personas.

No hemos transmitido a la gente el hecho de que el individuo es parte de una sociedad global; que nos hallamos en esta Tierra y que estamos todos unidos, que todos dependemos de todos. La persona que no lo percibe,  reacciona conforme a sus instintos egoístas interiores, haciendo lo que sea en provecho de sí mismo, lo que esté a su alcance aunque vaya en contra de la comunidad, a pesar de que después podría recibir un castigo. Debido a que no tiene limitaciones, no recibió ningún ejemplo correcto de lo que es ser una persona de bien, se vuelve una persona disfuncional.

Necesito de Todos, Necesito de Ti

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1 respuesta

  1. Judith Delgado dice:

    Verdaderamente, cierto y muy difícil. Aunque habemos padres preocupados por dar una solución, a lo que vivimos día con día y rescatar a nuestros hijos. Hay muchos que aún no se dan cuenta de la distancia que hay entre ellos

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