El video que todo el mundo tiene que ver

Crestomatía

Con mayor frecuencia leemos reportes e informes sobre los efectos nocivos del uso excesivo de los aparatos electrónicos en un mundo cada vez más tecnológico.  Estas personas se sienten inquietas si no tienen a la mano el teléfono celular, lo usan indiscriminadamente y  le dan prioridad durante las reuniones sociales al grado que ya se habla  de tratamientos de adicción a Internet y se recomienda desconectarse durante 24 horas de todo aparato electrónico, como una medida necesaria. 
 
Es la gran paradoja:  estos aparatos han servido para conectarnos a nivel mundial, logran en muchos casos un mayor entendimiento, un conocimiento más cercano entre personas de distintas culturas y tradiciones que viven a miles de kilómetros, revelándonos que en el fondo todos somos iguales, hermanos.  ¿Sin esta tecnología, sería posible que ahora diéramos nuestra opinión en cuestión de minutos a nuestros lectores?
 
Lo que olvidamos con frecuencia, es que todo lo que tenemos a nuestro alcance está allí para para hacer nuestra vida más agradable, para disfrutarla, no para esclavizarnos, acapararnos, hacernos caer ante el deleite que nos proporcionan.  Nos toca a nosotros dar el uso correcto a cualquier cosa y evitar lo que nos daña física y emocionalmente.  
 
Sin embargo, la recomendación es dedicar un día a descansar, a buscar la calma y propiciar, de la manera que crea conveniente, el reencuentro con su ser interior

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