¿Funcionan los remedios caseros contra el hipo?

Cuando tenemos hipo, un espasmo en el diafragma provoca una inspiración súbita de aire. Eso hace que las cuerdas vocales se cierren de repente, lo que produce el característico sonido «hic» o «hip». Puede durar segundos o un largo rato, pero lo típico es que nos hace sentirnos incómodos con cada «saltito» que da nuestro pecho.

Cada vez que nos pasa, las personas que están a nuestro alrededor empiezan a proponer cuál es la mejor forma de deshacernos de ese molesto reflejo de nuestro cuerpo. Desde aguantar la respiración hasta pedirle a alguien que nos asuste o tomar cientos de sorbos de agua. Miles de remedios caseros que -finalmente- terminan dando resultado, aunque no sabemos bien por qué. Pero ante la intriga de ese resultado el sitio BBC se preguntó: ¿funcionan esos métodos?

Cientos de diferentes condiciones pueden causar hipo: reírse, tomar mucho alcohol, comer demasiado rápido o beber mucho líquido de golpe. Aunque también puede empezar espontáneamente sin ninguna razón. La mayoría de los episodios pueden frenarse con medidas simples, aunque hay distintas opiniones y mitos sobre cuál es la mejor solución.

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* Aguantar la respiración por unos segundos: la idea es aumentar los niveles de dióxido de carbono en la sangre, ya que así se reprimen los espasmos del diafragma, y supuestamente el hipo se curaría. Otro mito dice que se debe respirar dentro de una bolsa de papel y así se lograría frenarlo.

Estas recetas suelen ser efectivas a veces, aunque no se entiende bien por qué. Algunos piensan que es una forma de distraer al cuerpo de manera que se preocupa por el aumento de CO2 en vez de los espasmos; otros se preguntan si el hipo no es resultado de niveles bajos de CO2, con lo cual si éste aumenta, el hipo se suspende. Ahora tenemos más dudas que certezas.

* Tomar tragos de agua rápidamente: otro remedio es estimular al nervio vago, que corre desde el cerebro hasta el estómago, coordinando el respirar con el tragar. Este nervio está implicado en el proceso del hipo, por lo que se podría interrumpir si le decimos a nuestro cerebro que intente «tragar» antes de respirar. Hay quienes incluyen a este grupo la idea de morder un limón o comer hielo picado. Otros, un poco más disparatados (y menos recomendados), serían los trucos de tirar de nuestra lengua hacia afuera, ponerse los dedos en los oídos o presionar suavemente los ojos. Tres «recetas» que, según parece, estimularían el nervio vago.

* Asustarse: la misma lógica se aplica a distraer el cuerpo cuando algo dramático nos sucedes, como por ejemplo un susto. Por eso se dice que un tercero debería darnos un pequeño susto y el hipo se irá. ¿Lo probaron? Suele dar más risa que otra cosa.

Otras ideas (un poco más locas) proponen masticar una almendra de forma pausada para concentrarnos en eso, comer una cucharada de azúcar, hundir un dedo en la boca del estómago mientras se cuenta hasta sesenta o preparar una infusión con una pizca de menta y otra de melisa y beberla en ayunas. Cada vez más diversas y con poca probabilidad de que sean certeras.

Es cierto que la mayoría de los remedios son caseros y no cuentan con el respaldo de un experimento científico que que los valide. Casi todos son mitos o supersticiones. Sin embargo, cuando el hipo nos ataca probamos cualquier cosa con tal de que se termine rápido. Y como estos métodos son todos inofensivos hacemos uno detrás del otro.

Fuente: Clarin

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