La fuente de la solidaridad

Padres, hijos, hermanos, tíos… son los primeros a los que pedir ayuda cuando sobrevienen las dificultades. La familia es siempre el refugio al que acudir ante las visicitudes y, como ha quedado demostrado, es el soporte que está evitando graves conflictos sociales ante esta dura crisis que vivimos. Algo a lo que todos debemos estar agradecidos.

Sólo hay que mirar a nuestro alrededor para comprobar que la familia española es un ejemplo insólito de solidaridad intergeneracional. De padres que ayudan a sus hijos a pagar los recibos, la hipoteca o incluso la alimentación en estos difíciles momentos; de matrimonios que echan mano de los abuelos para el cuidado de los nietos; de jóvenes que no salen del nido esperando a que la situación económica escampe; de hijas que cuidan de los padres cuando ya no se pueden valer por sí mismos… Los lazos familiares se hacen más fuertes en los malos tiempos.

Comentario:

La familia es el resultado natural de un proceso de conservación en muchas especies, y en la especie humana está constituida de muchas e intrincadas relaciones interpersonales que son determinadas por la genética y el ambiente. La familia es un medio ambiente donde el miembro individual, en circunstancias “naturales” (por naturales implicamos normales y viceversa) debería tener la sensación de protección y plena confianza aunada a la responsabilidad porque todos los demás procuran su bien al mismo tiempo que él procura el de los demás. La tendencia evolutiva de nuestra sociedad ha anulado en la mayor parte de las sociedades “financiera-intelectual” evolucionadas el concepto natural de familia, atomizando la función de cada individuo rompiendo los vínculos inter familiares y por lo tanto promoviendo la competencia a ultranza, no para aprender y fortalecerse, sino para tener éxito a costa de lo que sea, éxito de dominio, poder y riquezas. Ahora las crisis provocadas por el desarrollo egoísta de nuestra cultura utilitaria, hacen que en los países que están hundiéndose en ellas, tengan que volver a buscar apoyo para afrontarlas, así como renovar enlaces en el medio del cual todos salimos, la familia.

La mitad de los españoles cree que la familia debe ayudarse

Los españoles no podemos vivir sin nuestra familia, como demuestra un estudio —«Individualización y solidaridad familiar», realizado por la Obra Social «la Caixa»—. Más de la mitad de la población (56%) piensa que la familia debe ayudarse económicamente entre sí, que hay que convivir con nuestros mayores cuando ya son dependientes y que los abuelos deben cuidar de los nietos cuando los padres no pueden. En otros países, son muchos menos los que piensan de ese modo. Sólo el 30% de los alemanes y franceses.

Padre y madre protectores

Por eso, cabe preguntarse: ¿tan diferentes somos los españoles? «La familia española siempre ha sido diferente a la centroeuropea por su propia historia, tradición y cultura. Nuestra sociedad ha tenido siempre a un «pater familias» junto a la madre como pilar sobre el que ha girado un sistema de protección familiar para el resto de sus miembros», explica Miriam Fernández, socióloga y mediadora del Grupo de Sociología de la Infancia y Adolescencia del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid.

Y ese paraguas protector se ha intensificado con la crisis, sobre todo entre la población menor de 40 años que, en pareja y con

El 40% de la población menor de 40 años recibe ayudas de los padres para la vivienda

hijos, ha sido la más castigada por los vaivenes económicos. El 11% de personas en esa edad declara que ha recibido ayudas económicas de los padres para afrontar gastos corrientes (desde un recibo de luz hasta una compra en un supermercado), otro 11% para hacer frente a gastos extraordinarios pero necesarios (como comprar un coche o montar un negocio) y un 40% para la adquisición de una vivienda.

Pero las ayudas entre la familia no se limitan a las aportaciones económicas, como revela el informe. El papel de los abuelos resulta fundamental. En poco más de una década la proporción de abuelos que cuida de sus nietos ha aumentado un 10%. Ahora el 27% de los mayores se dedica en exclusiva a esta tarea.

Somos distintos hasta en el cuidado de los mayores. Mientras, en nuestro país, un 22% de personas con más de 75 años vive en casa de alguno de sus hijos, esa cifra desciende al 10% en Alemania y Reino Unido e, incluso, al 5% en países escandinavos.

Y también las cosas toman otros derroteros para nuestra juventud, que se emancipa cada vez a edades más tardías. En 2008, un 67% de los jóvenes de 18 a 29 años vivía con sus padres, frente al 30% de los chicos de la misma edad en los países escandinavos. La falta de perspectivas económicas y de futuro, sin duda, tienen mucho que ver. Pero también el hecho de que los chicos se sienten a gusto en casa de los padres, en una familia donde se negocian las normas de convivencia.

El valor económico

El informe ha medido en términos económicos todo ese caudal de solidaridad. Según el estudio de «la Caixa», los servicios y ayudas no remuneradas entre generaciones representan entre el 2 y 3,7% del PIB. «Una cifra elevadísima», afirma Elio Gallego, director del Instituto CEU de Estudios de la Familia. «Y nos encontramos con una clase política que no termina de valorar que la crisis adquiriría una dimensión de catástrofe social si no fuera por la contribución de las familias».

La ayuda entre generaciones representa entre el 2 y 3,7% del PIB

Hay que preguntarse y reflexionar por qué la solidaridad en la familia es inquebrantable e incondicional siempre, en todo momento, con o sin crisis, y ante cualquier dificultad. Y la clave está en los fuertes vínculos que se establecen, como explica Gerardo Castillo, profesor de Educación de la Universidad de Navarra: «La familia es una comunidad de personas, una institución natural, donde se nace, se crece y se muere como persona. Es la atmósfera que la persona necesita para respirar. En ningún otro lugar, se considera a la persona como en la familia, en su totalidad. Es una comunidad de personas unidas por lazos de amor incondicional, donde cada miembro es considerado un ser único e irrepetible y por eso mismo merece ser querido. Y todo, todo eso es una fuente de solidaridad en la familia». Y que a nadie nunca nos falte.

Fuente: ABC

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