Hormigas, ejemplo de unidad


Imagen 1: Durante mucho tiempo las abejas y las hormigas se han utilizado como el ejemplo máximo dela organización colectiva, la excelencia en el mundo natural de lo que puede lograrse con una coordinación perfecta entre los individuos de una misma especie: subordinación, disciplina y obediencia del individuo cuya importancia se sacrifica por el bienestar de la comunidad.
Estas fabulaciones fueron en cierto momento retomadas por científicos serios para establecer un comparativo entre la sociedades humanas y las de estos insectos, deseosos quizá de encontrar la clave de su éxito para aplicarla en nuestro propio medio.
 
Imagen 2: Las hormigas melíferas son animales especializados dentro de la colonia y encargados de almacenar miel u otros líquidos en su abdomen, que se hincha de forma totalmente desproporcionada. También los utilizan para almacenar líquidos, grasa o los fluidos de los animales que capturan las obreras de la colonia. 
 
Imagen 3: El investigador Mark Moffett se sorprende que la organización colectiva de nuestra especie tenga mayor similitud con la de dichos insectos (hormigas) que con la de otros animales más cercanos evolutivamente como, por ejemplo, los chimpancés.
De acuerdo con Moffett, esto se debe en una medida al alto número de individuos que integran nuestras poblaciones, la mayoría de las cuales superan siempre el millón de personas. Estos números son inconcebibles en una sociedad de primates fuera de la nuestra, pero, en cambio, entre las hormigas es bastante común. Como estas, los seres humanos hemos encontrado las formas para lidiar con muchos de los incidentes que se originan en las sociedades multitudinarias: salud pública, infraestructura, distribución de bienes y servicios, economía de mercado, problemas de tránsito masivo, líneas de montaje y trajo en equipo complejo, agricultura, domesticación animal, guerra y esclavismo, según enlista el investigador del Instituto Smithsoniano.

 
Imagen 4: Las hormigas melíferas reciben el alimento de las obreras recolectoras y funcionan como despensas vivas dentro del hormiguero. Según se va haciendo más grande su abdomen las hormigas pierden movilidad. En algunas especies llegado este momento se cuelgan del techo del hormiguero. 
 
Imagen 5: “Las hormigas han desarrollado comportamientos enfocados en todos estos problemas”, afirma Moffett, haciendo énfasis en que, en la biodiversidad planetaria, solo nosotros y dichos insectos  poseemos y ponemos en práctica una idea clara de conflicto bélico.
De acuerdo con el investigador, las colonias de esta hormiga pueden alcanzar tan gran tamaño porque en su funcionamiento la pertenencia a una sociedad se da anónima y no individualmente.
 
Imagen 6: Como curiosidad de las hormigas melíferas, en Australia éstas son consideradas por los aborígenes como un auténtico manjar por su sabor dulce.

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