¿La sociedad somos todos o todos somos sociedad?

En definitiva, la respuesta a esta pregunta nos puede llevar a pensar en el todo que formamos unos con los otros. Estamos en un engranaje que no para y al cual debemos adaptarnos si no queremos quedar fuera. Las normas, las limitaciones, los privilegios, los consensos sociales,… van marcando nuestro camino sin ser del todo conscientes.


Nos debemos a las normas y nos debemos a aquello que socialmente está bien visto. En sí, nos debemos al Civismo. Este término se refiere a las pautas mínimas de comportamiento social que nos permiten convivir en colectividad. Se basa en el respeto hacia el prójimo, el entorno natural y los objetos públicos; buena educación, urbanidad y cortesía. Se puede entender como la capacidad de saber vivir en sociedad respetando y teniendo consideración al resto de individuos que componen la sociedad siguiendo unas normas conductuales y de educación que varían según la cultura del colectivo en cuestión.
Comentario
Tenemos la solución en nuestras manos, buscar conectarnos desde el corazón, con el alma, porque al hacerlo logramos mejorar las relaciones y convivir en una sociedad que respeta al prójimo y al entorno.
Pero llegados a un punto, ¿puede el civismo chocar con el carácter individualista y egocéntrico que tenemos los seres humanos? ¿somos capaces de ver más allá de nuestros pies?

Pensamos que con nuestros actos no modificamos la sociedad y que una simple persona no tiene el poder suficiente para hacerlo. Pero hay que decir que los pequeños actos son los que conforman nuestra vida y van marcando nuestro camino y el de la sociedad. Tal vez no se pueda conseguir una sociedad completamente justa pero si aproximarnos a unos parámetros similares. Si decidimos no actuar porque los otros no lo hacen, entonces seremos iguales todos, llevando con nosotr@s una pasividad imperiosa.

No debemos ser parte del problema, debemos intentar ser parte de la solución. Ser conscientes que tod@s tenemos una responsabilidad social, que lo que hacemos, afecta a los demás, de manera positiva o negativa. Nuestros actos forman parte de la sociedad y si nos dejamos llevar por el egoísmo, seguiremos siendo un escalón más en el problema.

Las soluciones pasan por tod@s y cadaun@ de nosotr@s, tenemos más poder de lo que pensamos, un simple gesto de amabilidad puede alegrarle el día a alguien. Pero también un mal gesto es capaz de hundir a otr@.

Fuente Psicologia de la vida diaria

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