Dan clases bajo los árboles porque la escuela no está en condiciones

Alumnos de la escuela Albert Sabin, de barrio Nuestro Hogar III, tienen clases desde ayer en la sala de jardín de infantes y bajo los árboles, por problemas edilicios que ponen en riesgo a los chicos y a los docentes. “Tenemos un pozo negro colapsado; las paredes, que están agrietadas, se electrifican cuando llueve y se filtra el agua; los baños de los docentes no se pueden usar y solamente hay dos en uso de los alumnos”, dijo a La Voz Cristina Gorosito, directora del colegio.

“El otro pozo negro se está hundiendo y está abierto. Esas son las condiciones de nuestra escuela”, agregó.

Escuela tomada. El establecimiento, que recibe diariamente a 460 alumnos del nivel primario, está tomado desde el viernes a la mañana por padres y docentes. Sin embargo, los primeros reclamos por problemas edilicios datan de 2008. “Desde 2008 se están haciendo reclamos. En aquel momento se iniciaron dos trámites: el de ampliación y el de pedido de arreglos por emergencia edilicia”, contó Gorosito y aclaró que personal de la provincia “parchó pero duró poco”.
Comentario:

No importan las condiciones, lo que importa son los esfuerzos y el deseo de realizar hacer un trabajo bien hecho.  Esta es la lección que nos puede dejar este artículo, que nos muestra que un grupo de maestros y alumnos vencen los obstáculos que se le presentan para poder llevar a cabo su trabajo, que perciben como una misión en sus vidas.

La educación es lo más importante que tenemos para darle a las nuevas generaciones; debemos emplear las mejores herramientas, dándoles todos los elementos que les ayuden a convertirse en seres humanos  integrales dentro de nuestro mundo, dentro de la sociedad.

“Acá hay que hacer un arreglo muy profundo y con tiempo”, dijo la directora.

Sin respuesta. El viernes pasado, el secretario del Ministro Walter Grahovac, Javier Taborda, se fue de la escuela con la promesa de volver el martes con una plan de acción, lo que no ocurrió. “No se puede dar clases en el edificio. Así que tendremos que seguir en el jardín y abajo de los árboles, porque no se puede dar por terminado el ciclo lectivo. Tenemos que continuar con el contenido y fortaleciendo el aprendizaje”, indicó Cristina Gorosito.

Reclamo de los padres. Mariela Chávez, mamá de dos alumnos de cuarto y sexto grado, dijo que el colegio “está en peligro de derrumbe” y contó que “ya una maestra se quedó encerrada con chicos adentro de un aula”. La mujer aseguró que “los problemas estuvieron todo el año” y que “no pueden dar por terminadas las clases porque los chicos ya habían empezado tarde”.

Sin Paicor. A los problemas edilicios, se suma la interrupción del servicio del Paicor. El contrato de las tres trabajadoras afectadas al comedor escolar -donde recibe complemento alimentario prácticamente la totalidad del alumnado-, venció el lunes último y la Provincia resolvió reemplazar la prestación por una caja con alimentos para cada chico.

El módulo contiene una leche en polvo, un paquete de arroz, otro de fideo y uno de lenteja. Además, un kilo de azúcar, un postre en polvo y una botella de puré de tomate. La ración es para cubrir los días que restan para finalizar el año lectivo, el 18 de diciembre.

Ayer, el grupo de madres que mantiene la toma del establecimiento evitó la descarga de esta ayuda y el camión debió retirarse con toda la mercadería enviada.

Posible corte. De no recibir una respuesta satisfactoria a la prolongación del Paicor, la comunidad educativa cortaría mañana la ruta 36, a la altura del kilómetro 7 ½, según adelantó una de las mujeres que lideran la protesta.

Fuente: La Voz

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