Adaptación a la nueva realidad

Comentario:

La solución de nuestra crisis actual depende ante todo de nuestra capacidad de transformación y adaptación a la nueva realidad. Por esta razón, en todo el mundo la gente está comenzando a cambiar su comportamiento—sienten que sus gobiernos no están funcionando apropiadamente y no pueden proporcionar las soluciones a sus problemas. Muchos experimentan la necesidad de salir a la calle y reunirse con otras personas que tienen ideas semejantes.

Exponen diversas razones para tales reuniones: quieren democracia y libertad de expresión.  Cuando un gran número de personas se reúne para protestar, experimentan una nueva sensación de empoderamiento. Pero incluso cuando no pueden expresar con palabras sus demandas, queda claro que la gente disfruta la experiencia de una democracia genuina en la que todas las decisiones se toman con un espíritu de grupo, más que a través de intrigas y maniobras políticas. La unidad de los manifestantes coincide con las nuevas leyes del mundo globalizado. Esta congruencia añade fuerza a las protestas, frente  a la cual los gobiernos no pueden permanecer indiferentes. Sin embargo, para que las protestas tengan éxito, deben estar en armonía con la ley de la globalización. Cualquier solución que favorezca a un sector o facción sobre el otro es tan egocéntrica como el sistema actual, y por lo tanto está condenada al fracaso. Hoy en día, cualquier grupo de presión que se beneficie a sí mismo a expensas de los demás sólo intensificará las luchas de poder que ya existen, y acelerará la decadencia de la sociedad y la economía de ese país. La nueva situación del mundo requiere que todos nosotros, desde el ciudadano común hasta los dirigentes, resolvamos nuestros problemas por medio de la deliberación, consideración y garantía mutua.

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