Expertos vinculan la comida rápida al desarrollo de asma, eccemas y rinitis

El consumo de la llamada comida rápida tres veces por semana podría generar enfermedades como asma y eccemas en niños y adolescentes, según los hallazgos de un estudio de la publicación médica especializada ‘Thorax’, parte del ‘British Medical Journal’. Un grupo de científicos de las universidades de Auckland (Nueva Zelanda) y de Nottingham (Reino Unido) establecieron esa relación después de haber analizado patrones alimenticios a nivel mundial, con datos procedentes de más de 500.000 niños de más de 50 países.

Esos datos sugirieron que una dieta pobre podría ser la causante de elevar las posibilidades de contraer las citadas condiciones. El equipo investigador detectó que aquellos menores que consumían comida rápida, como hamburguesas «para llevar» , tenían un mayor riesgo de desarrollar condiciones como asma grave, eccema y rinitis.

Según el estudio, extraído del ‘International Study of Asthma and Allergies in Childhood’ (‘Estudio Internacional de Asma y Alergias en la Infancia’), comer frutas en abundancia parece, sin embargo, proteger al organismo contra dichas condiciones.

La comida rápida («comida basura») -alimentación donde el alimento es preparado y servido para su consumo rápido en establecimientos especializados o en la calle- a menudo contiene altos niveles de ácidos saturados, conocidos por afectar a la inmunidad de las personas, mientras que la fruta es rica en antioxidantes y otros componentes beneficiosos, de acuerdo con los expertos.

Adolescentes y niños

Estos detectaron que los menores que empezaban la adolescencia y que tres o más veces por semana ingerían este tipo de alimentos tenían un riesgo mayor, en un 39%, de desarrollar asma grave.

Comentario:

Es interesante reconocer que nuestra salud depende totalmente del ambiente en el que nos encontramos. Éste determinará fisiológica y culturalmente los alimentos que consumimos. La tendencia entre los adolescentes del consumo de comida rápida está también relacionada a la falta de educación en este ámbito y a la oferta excesiva del mercado cuyo único objetivo es satisfacer los deseos del consumidor. Estudios recientes invitan a la reflexión sobre la importancia de la educación en la prevención de las enfermedades. Sabemos que éstas deben examinarse integralmente porque responden no solo a factores biológicos sino morales, culturales y de mercado. Como todo está interrelacionado, una solución a esta problemática es educar a la sociedad sobre el impacto de la producción de comida rápida en el ambiente y en la salud de las personas; considerar la prevalencia del hambre en el mundo, la sobreexplotación de los recursos, los intereses capitalistas y nuestro deseo de satisfacer las necesidades -primarias y secundarias-  a cualquier precio, incluso en detrimento de nuestra salud.

Los investigadores hallaron que los pequeños de edades entre seis y siete años sufrían un riesgo un 27% mayor.

Por otro lado, comer tres o más porciones de fruta semanalmente reduce el riesgo de padecer asma grave, eccema y rinoconjuntivitis entre un 11 y un 14%, según esta investigación.

«Si las asociaciones entre la comida rápida y la prevalencia de los síntomas de asma, rinoconjuntivitis y eccema son causales, entonces los hallazgos tienen una gran influencia en la salud pública debido al creciente consumo de comida rápida a nivel global», señalaron los autores del estudio, Innes Asher, de la Universidad de Auckland y Hywel Williams, de la Universidad de Nottingham.

En algunos casos, alimentos como la leche de vaca, los huevos, el pescado, marisco, productos de levadura, nueces y algunos colorantes y conservantes pueden agravar los síntomas, previnieron los expertos.

Fuente: El Mundo

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