Dia Internacional de las desaparaciones forzadas

El 21 de diciembre de 2010, la Asamblea General, aprueba la resolución A/RES/65/209, en la cual expresa su preocupación, en particular, por el aumento de las desapariciones forzadas o involuntarias en diversas regiones del mundo; por lo cual decide declarar el 30 de agosto Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el cual comenzó a observarse en 2011.

Las desapariciones forzadas, que en su mayoría, fueron principalmente el producto de las dictaduras militares, pueden perpetrarse hoy día en situaciones complejas de conflicto interno, especialmente como método de represión política de los oponentes. Es motivo de especial preocupación el acoso de los defensores de los derechos humanos, los parientes de las víctimas, los testigos y los abogados que se ocupan de los casos de desaparición forzada 


IMAGEN 1: [. . .] Pero la desaparición forzada no se extirpó definitivamente de nuestras tierras
por las olas democratizadoras de las modernidades y las transiciones de diversa geometría del último par de decenios, incluso a pesar del avance regional logrado con la aprobación de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas de 1994.
Javier Hernández Valencia
Representante en México de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Marzo de 2012


IMAGEN 2: Una desaparición forzada ocurre cuando una persona es detenida o secuestrada por el Estado o por agentes que actúan en su nombre, y luego se niega que la persona se encuentre detenida o se oculta su paradero, apartándola así de la protección de la ley.
Es muy frecuente que las personas desaparecidas no sean jamás liberadas, y que su suerte nunca llegue a esclarecerse. Sus familias y amistades en muchos casos jamás llegan a saber qué les sucedió.
 
IMAGEN 3: Sin embargo, esas personas no se desvanecen sin más. Alguien, en algún lugar, sabe qué fue de ellas. Alguien es responsable. La desaparición forzada es un delito según el derecho internacional, pero demasiado a menudo los responsables eluden la acción de la justicia.
Si la persona no muere y finalmente es puesta en libertad, puede seguir sufriendo el resto de su vida las secuelas físicas y psicológicas de esta forma de deshumanización y de la brutalidad y la tortura que a menudo la acompañan.
 

IMAGEN 4: La desaparición forzada constituye una violación de derechos humanos especialmente cruel, que afecta tanto a la persona desaparecida como a su familia y amistades.

Las personas desaparecidas son a menudo torturadas y viven en un constante temor por su vida, apartadas de la protección de la ley, privadas de todos sus derechos y a merced de sus captores. Es una violación constante que con frecuencia persiste durante muchos años después del secuestro inicial.

 
IMAGEN 5: En diciembre de 2006, la ONU adoptó la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, un tratado que busca prevenir las desapariciones forzadas, descubrir la verdad cuando se produzcan, castigar a los autores y ofrecer reparación a las víctimas y sus familias.
Esta Convención se considera uno de los tratados de derechos humanos más enérgicos jamás adoptados por la ONU. Algunas de sus disposiciones aparecen por primera vez e introducen importantes normas nuevas.
 
IMAGEN 6: Cada desaparición forzada viola una serie de derechos humanos, entre ellos:

El derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica;
El derecho a la libertad y seguridad de la persona;
El derecho a no ser sometido a torturas ni a otros tratos penas crueles, inhumanos o degradantes;
El derecho a la vida, en caso de muerte de la persona desaparecida;
El derecho a una identidad;
El derecho a un juicio imparcial y a las debidas garantías judiciales;
El derecho a un recurso efectivo, con reparación e indemnización;
 
IMAGEN 7: Su familia, que desconoce la suerte corrida por su ser querido, espera, en ocasiones durante años, unas noticias que quizá nunca lleguen. No sabe si su ser querido volverá algún día, por lo que no puede llorarle y hacerse a la pérdida. Su angustia se ve a menudo agravada por las privaciones materiales cuando la persona desaparecida es el sustento de la familia. En ocasiones no pueden obtener pensiones ni otras ayudas si no hay un certificado de defunción.

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