Economía biofísica

 

El flujo metabólico y otros conceptos procedentes de la ecología y la termodinámica ayudan a valorar si un sistema económico es o no viable.

La crisis económica actual está poniendo de manifiesto las dificultades que tiene la ciencia económica para explicar procesos para los que en teoría debería ofrecer respuestas, como el desempleo crónico, la inflación o el crecimiento económico.

Tanto los análisis que venimos observando últimamente, como las medidas de política económica que se recomiendan, parecen fallar de forma sistemática, para asombro no solo del público general, sino también de los propios economistas, que ven cómo las recetas que aprendieron en las facultades no funcionan.

 

 

El problema fundamental radica en que la ciencia económica predominante ha perdido el contacto con la base material del proceso económico; se ha centrado, casi de forma exclusiva, en analizar el funcionamiento de los mercados y el intercambio comercial. Esta visión se muestra incapaz de explicar el origen de algunos de nuestros problemas más graves y de ofrecer alternativas en términos de políticas públicas.

Pone énfasis en el aumento de la producción económica (crecimiento) sin considerar la finalidad ni los costes del mismo. Olvida, pues, que el objeto del proceso económico no debe ser el aumento de la producción per se, sino la mejora en el disfrute de la vida. El fin de una economía corresponde a la reproducción de la sociedad, de los seres humanos, de su cultura y de sus instituciones; para ello se necesita una serie de bienes y servicios, que se producen mediante la aplicación de trabajo humano y conocimiento a unos recursos naturales.

Comentario:

El propósito de todas las partes de la naturaleza es llevar a todos sus componentes al balance. Este esfuerzo por el balance causa nuestra evolución, y en base a esto, es inevitable nuestro desarrollo.
En este caso, encontramos la fuerza que nos desarrolla y entiende cómo podemos influenciarla y no tratar de interferir en la dirección del desarrollo (por ejemplo, invertir el caudal de los ríos), sino solo unirnos conscientemente al movimiento, experimentarlo como el camino a seguir, placentero y necesario, pero no como el camino del sufrimiento, aprovechándonos de cuanto tengamos al paso.

Fuente: Investigación y Ciencia

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *