La educación en el mundo global: Colaboración vs competencia

 

Por el Dr. Alexander Neaman

Albert Einstein dijo que «la educación es lo que queda cuando la persona olvida todo lo que ha aprendido en la escuela». Las escuelas se esfuerzan por preparar a los jóvenes para tener una profesión útil, pero renuncian a educar.

 El actual sistema de educación fue establecido durante la revolución industrial -entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX- para convertir campesinos en trabajadores de fábricas. Desde entonces, el sistema no ha evolucionado mucho (ver por ejemplo la interesante opinión de Sir Ken Robinson ). En las instituciones escolares, se pone gran énfasis en las calificaciones que recibe el estudiante en diferentes materias y así se promociona el individualismo y la competencia en forma exacerbada. Por otro lado, el mundo de hoy está completamente globalizado, es decir, cada uno depende de los otros. Sin embargo, no se enseña en absoluto sobre cómo establecer relaciones interpersonales en este mundo global. Probablemente, aquí está la mayor falencia del actual sistema educativo.(Si desea seguir leyendo favor de dar Click en el enlace)

Comentario:

El mundo está convenciéndose cada vez más de que la educación es el único medio para el correcto desarrollo de un ser humano y del mundo que éste crea a su alrededor. Y la educación deberá adaptarse a las nuevas necesidades de la humanidad para que se refleje la interconexión entre todos y cada uno.

Los estudiantes deberían aprender acerca de las interconexiones y las interdependencias que existen hoy entre las personas y que el deseo de beneficiarse a cuenta de otros es la principal raíz de nuestro sufrimiento. ¡En un mundo globalizado, la causa de todas las cosas negativas es el interés personal; es eso lo que debe ser corregido para lograr la felicidad! Para que los estudiantes comprendan esto, el sistema educativo debería cambiar el enfoque competitivo por un enfoque colaborativo, es decir, el enfoque del «yo» por un enfoque del «nosotros».

No obstante, el deseo de competir es un deseo positivo, sólo hay que canalizarlo en forma correcta. Por ejemplo, en vez de considerar las calificaciones individuales de cada estudiante, se puede calcular el promedio de las calificaciones del curso y otorgar un premio si el promedio de este año supera el del año anterior. Lo más probable que, de esta manera, los estudiantes entiendan que necesitan de la colaboración de sus compañeros para obtener el premio y, entonces, comiencen a ayudarse mutuamente.

Puede pensarse que el enfoque colaborativo suprime la individualidad, pero en realidad no es cierto. Ayudándose el uno al otro, los estudiantes podrían entender que el éxito depende de todos, y que para lograrlo es necesario que cada uno contribuya con sus cualidades y virtudes personales. ¡Este es el resultado correcto de la educación!

Fuente: El Observador

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