Huella del agua: Uso de los recursos hídricos comienza a preocupar a personas y a empresas

 

Se estima que un vaso de leche (200 ml) consume 140 litros de agua en todo su proceso de producción, mientras que para elaborar una polera de algodón talla M, unos 4.100 litros. Estos ejemplos dimensionan cuán dependientes somos los seres humanos de este vital recurso. Considerando además que a raíz del cambio climático y del aumento de la población mundial, se torna cada vez más escaso y, por ende, es imprescindible tomar acciones para gestionar de buena manera su uso.

 

Y es así como se ha comenzado a hablar de la huella del agua. Didier Vidal, gerente comercial de Green Solutions, explica de manera sencilla que la huella del agua indica el consumo de agua de un proceso, producto, empresa, persona o nación, entre otros. «Dentro de la huella del agua existe una importante porción que no es tangible para los consumidores, ya que fue utilizada en etapas previas a las de uso».(Si desea segu leyendo favor de dar Click en el enlace)

Comentario:

Esta iniciativa al menos nos dará un registro de la cantidad de agua que se utiliza en cada proceso, en caso que se homologue a nivel mundial, pero no resuelve el problema principal que es el gasto excesivo de agua sobre todo para elaboración de productos que se desperdician a nivel mundial por haber un exceso de idustrialización o sobreproducción de todo tipo de productos, desde leche que los productores tiran al rio para protestar por costo, alimentos que se tiran a nivel mundial sin haber sido consumidos hasta productos de primer impulso y pasando por costumbres dilapidadoras de consumo de agua en los hogares. Volvemos a recalcar  que actualmente la solución del problema no se logra atacando al síntoma, sino a la causa de raiz, y esta se encuentra en la consideracón de todos y cada uno de los habitantes del planeta tierra, humanos o no.


Señala que Chile es un país que se está destacando por seguir las tendencias ambientales de manera temprana en relación a sus países vecinos. «Poco a poco se incorpora dentro de las políticas de las empresas el concepto de desarrollo sustentable y me parece un paso lógico si consideramos que además de generar un beneficio medioambiental y social, estas prácticas les generan dividendos económicos a quienes las adoptan».
«Por otra parte, las personas están cada día más conscientes acerca del impacto que generan sus acciones cotidianas y sus hábitos de consumo, lo que ha forzado a las empresas y gobiernos a tomar acciones en la materia. En este ámbito, mejorar el uso del agua es esencial», añade, destacando que el sector agrícola es el que contribuye de mayor forma en la huella del agua a nivel mundial, seguida de las actividades ganaderas y luego las industriales».
Cree, asimismo, que la huella del agua será tan importante como la huella de carbono en el desarrollo de los negocios. «Existe un flujo de agua «virtual» implícito en cada transacción que se hace. Por ejemplo, hay países que basan su alimentación en la importación de alimentos, ya que ellos no tienen la disponibilidad suficiente para generar sus propios cultivos. Los exportadores de alimentos en este caso además se convierten en proveedores de agua, aunque el agua no está siendo valorada como se debe».
Y agrega: «Cada día que pasa, el agua se convierte en un bien más escaso, lo que aumenta la probabilidad de poner un precio sobre ella. Cuando esto ocurra, el consumo de agua se verá reflejado en el precio de los productos, lo que afectará sin duda la competitividad de las empresas. Por el momento, quienes trabajan en temáticas de huella del agua están incorporando un importante elemento diferenciador que los deja en muy buena posición ante los escenarios futuros que se pronostican».

Viña Concha y Toro

El año pasado, Viña Concha y Toro comenzó a medir su huella del agua, considerada como la primera iniciativa de la industria vitivinícola en el mundo. La subgerenta de Desarrollo Sustentable, Valentina Lira, precisa que, en alianza con Fundación Chile y Water Footprint Network, esta iniciativa se enmarca dentro de su estrategia de Desarrollo Sustentable. «El cambio climático tendrá distintos impactos en el entorno natural y humano. Entre sus efectos más importantes se proyecta que el agua será un recurso escaso a nivel global y, por lo tanto, comenzar a medir nuestro uso y mejorar la gestión integral nos ayuda a prepararnos para este escenario futuro».
Adicionalmente, destaca que los consumidores de diversos mercados internacionales están cada vez más interesados en conocer indicadores de sustentabilidad de los productos, entre los que la huella de agua es uno de los más solicitados y requeridos. «Existen países de la Unión Europea en donde actualmente se trabaja en la elaboración de ecoetiquetado de producto que consideran la huella de agua como uno de los indicadores que los productos deberán desplegar, por lo que es una variable que debemos conocer y monitorear».
Y añade: «Para nosotros, contar con este tipo de información nos permite gestionar de mejor forma este recurso tan preciado. Además, este estudio nos ayudó a comprender de mejor forma la dinámica hidrológica de las cuencas en las que estamos presentes, cosa que nos ayuda a convivir y compartir de mejor manera con las comunidades de las que somos vecinos».
Al respecto, explica que el estudio de la huella de agua consiste en realizar una contabilización de todo el volumen de agua que se usa directa e indirectamente para ejecutar y sostener sus actividades y elaborar sus productos. Así, está compuesta por la huella operacional (el agua que usamos directamente en los procesos productivos) y la huella de agua indirecta, generada por la cadena de suministros, cuya producción también implicó el uso de agua. «A diferencia de lo que usualmente acostumbramos, la huella de agua incorpora un concepto más amplio. Al igual que en la huella de carbono, aquí se evalúa el uso directo e indirecto de agua».

Como política integrada de gestión de recursos hídricos

Los resultados obtenidos de la medición de la huella del agua señalaron que Viña Concha y Toro utiliza un 40% menos de agua que el promedio estimado de la industria mundial en producir una copa de vino. «De paso se pudo realizar un aporte metodológico para que a futuro a las viñas que quieran medir su huella de agua les sea más fácil y expedito hacerlo», indica la subgerenta de Desarrollo Sustentable, Valentina Lira.
Relata que se logró identificar las etapas del proceso productivo donde se encuentran las mayores huellas de agua: un 92% está en la etapa de producción de uvas y un 8% en la de vinificación y embotellado. Dado que la compañía cuenta con un 87% de la superficie productiva de los viñedos de Concha y Toro con riego por goteo, esta condición garantiza un alto grado de eficiencia del recurso y se proyecta que la compañía en el futuro seguirá mejorando el uso sustentable del agua, ya que aspira a aumentar progresivamente la superficie regada por goteo.
La medición también arrojó que el 97% de la huella de agua de Concha y Toro es originada en territorio chileno y un 90% de ella se puede clasificar con un alto a medio grado de gestión por parte de la empresa (producción de uvas y operaciones propias). «La idea es continuar midiendo la huella de agua año tras año y avanzar así hacia una política integrada de gestión de recursos hídricos considerando la creciente demanda sobre este recurso cada vez más escaso».

Fuente: EMOL

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1 respuesta

  1. comosea dice:

    el peor programa que he visto

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