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El cerebro accidental (entrevista a David Linden)

Cuando miramos hacia atrás en nuestra vida creemos percibir en su desarrollo un camino ascendente y de trayectoria relativamente rectilínea que lleva desde el momento en que nacimos hasta nuestro yo presente, consciente y aparentemente dueño de sí.

Antonio Machado, en una de sus más célebres poesías, decía que el camino se hace al andar. Y en gran medida eso es lo que sucede, jugando el azar en nuestras vidas un papel más destacado del que nos sentimos tentados a atribuirle con nuestra razón ordenadora. Así ha acaecido en nuestras vidas, instantes geológicos, y así parece también haber sucedido en la evolución. No ha habido un ascenso hacia la consciencia y la humanidad de acuerdo con un plan maestro. Se han ido sucediendo contingencias y casualidades, en definitiva accidentes, que han ido, en conjunción con la necesidad, dando forma a todos los seres vivos con sus respectivas facultades.(Si desea seguir leyendo favor de dar Click en el enlace)

Comentario:

Los científicos poco a poco descubren que el plan maestro proviene de la naturaleza en si y que no sólo la superviviencia y la conservación son leyes y partes de este plan. Es necesario considerar dentro de las leyes que gobiernan los fundamentos de la materia que nos compone a todos el electromagnetismo, la gravedad, la fuerza débil y la fuerza fuerte interatómica así como la generación energética dentro del núcleo atómico por su adhesión o separación de partículas, por lo tanto todo está controlado por la naturaleza y si nosotros nos preocupamos en “sintonizarnos” con este plan maestro, fluiremos como lo han hecho todas las especies, por lo menos hasta el próximo meteorito o era glaciar. Aun este tipo de eventos podrían ser sorteados si conocemos las leyes naturales y vivimos en concordancia con ellas

La mente humana no es excepcional. Sus proyecciones en forma de arte, ciencia, cultura, moral o religión no son más que adaptaciones al medio natural o al social que le hemos superpuesto. No hay, en ninguna de estas manifestaciones del espíritu humano, nada que nos lleve a creer que proviene de algo que está por encima o más allá de la materia, de un principio metafísico inefable. Antes bien da la impresión de que es el cerebro, y nada más que el cerebro, un órgano biológico, el que crea no sólo las grandes expresiones del ser humano en el mundo, sino el mismo mundo, como una fabulosa representación con significado.

El neurocientífico americano David Linden, de la John Hopkins University, dedicado a la investigación de la bioquímica cerebral y la memoria humana, ha escrito un libro en el que aborda el problemático asunto del cerebro y su carácter accidental, que acaba de ser publicado en castellano por la Editorial Paidós. Dice Linden que su objetivo es explicar cómo la evolución del cerebro ha dado lugar a aquellas cualidades que más profundamente dan forma a la experiencia humana.

1. ¿Qué diferencia a nuestro cerebro del de otros animales? ¿Qué nos hace humanos?

Realmente no sabemos que nos hace humanos en términos de estructura o composición del cerebro. No hay un solo gen que se exprese únicamente o una estructura particular que solo se haya visto en los cerebros humanos. Con los genomas humano y del chimpancé completados hay ahora un gran interés en compararlos para intentar abordar esta cuestión. A día de hoy, la gente parece más interesada en la estructura detallada de un gen llamado FOXP2, que es un maestro regulador de otros muchos genes. Esto se debe a que algunas mutaciones en estos genes dan origen a graves alteraciones hereditarias en el procesamiento del lenguaje humano, y a que existen diferencias entre la forma humana y chimpancé (del gen). A nivel estructural, los humanos tenemos una grandemente expandida neocorteza, en especial en la región frontal, que está asociada a la razón, la función ejecutiva y la cognición social.

2. Lo más probable es que no haya propósito en la evolución, pero ¿hasta qué punto podemos llamar a sus resultados, en particular los más complejas, “accidentales”?

Hay un propósito en la evolución, y dicho propósito es maximizar la transferencia de genes y la supervivencia de las sucesivas generaciones. Para lograrlo, las estructuras y procesos complejos se pueden crear (o destruir), pero el modo en que esto sucede se ve seriamente limitado por el pasado. Tal como dijo François Jacob: “La evolución es un experimentador, no un ingeniero” y muchas estructuras y procesos evolucionados logran cosas maravillosas e impresionantes, pero de formas retorcidas y antiestéticas. A diferencia del diseño de coches por ingenieros, nunca hay un momento en la evolución en el que puedas hacer borrón y cuenta nueva.

3. Teniendo en cuenta que el cerebro es un producto de la selección natural, ¿qué espacio queda para la plasticidad en él?

La plasticidad cerebral, la capacidad del cerebro para ser modificado por la experiencia, es crucial. Sin ella, nuestros complejos cerebros humanos no podrían siquiera desarrollarse adecuadamente. Nuestros cerebros tienen un tan complejo diagrama de cableado que no todo podría estar codificado en nuestros genes. El mapa en bruto está codificado en nuestros genes, pero el cableado fino en muchas regiones cerebrales es conducido por la experiencia sensorial-motora, comenzando en el útero y continuando a través de la vida postnatal temprana. Esta plasticidad es también lo que nos permite aprender, tener memoria, ser individuos. El cerebro plástico es al individuo lo que el genoma a la especie: el sustrato en que la experiencia se escribe para cambiar en respuesta al mundo exterior.

4. ¿Está nuestro cerebro preparado para enfrentar los retos tecnológicos y culturales que él mismo ha creado?

Esta es una buena pregunta para la que no hay una respuesta clara. Lo importante a tener en cuenta en este contexto es que la evolución humana no ha acabado -es un proceso continuo y los desafíos sociales y tecnológicos de hoy, sin duda, ejercerán presiones selectivas en nuestros cerebro.

5. ¿Qué es la curiosidad, evolutivamente hablando? ¿Es una bendición o una maldición?

La curiosidad es adaptativa si es moderada. Si no es bastante, no eres suficientemente flexible para explotar tu medio ambiente. Si es demasiada tus riesgos sobrepasarán tus beneficios. Estudios genéticos recientes en humanos y ratones han indicado que la variación en los genes implicados en la señalización por el neurotransmisor dopamina pueden tener una influencia importante en los comportamientos de asunción de riesgos (y cómo las drogas pueden impulsar la señalización de la dopamina)

6.-¿En qué trabaja ahora?

¡Gracias por preguntar! En mi próximo libro se examinan las bases neurales del placer. Se titula “Feels So Good: Vice, Virtue and the Brain’s Pleasure Circuits”. Será publicado por Viking Press en los EE.UU. y por Paidós en España, probablemente a finales de 2010.

Fuente: Desde el Exilio

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