¿Niños integrales?, sí gracias

Ya sabemos que el pan integral es mejor, pero ¿a qué viene esto de niños integrales? Una cosa podemos adelantar, no tiene nada que ver con el tipo de educación que la mayoría de nosotros hemos recibido ni con la que se imparte en nuestros días en colegios públicos y privados. Por suerte hay algunas brillantes excepciones y he tenido el gran honor de visitar dos de esos colegios, uno hace ya diez años en Estados Unidos y otro en mi reciente viaje a Rusia el pasado septiembre.

En octubre del año 2000 aterricé en Londres proveniente de China un sábado por la noche, y a las 8 de la mañana siguiente volaba a Escocia para asistir a una conferencia sobre Educación en Valores Humanos. Tras mis proyectos sobre educación y el SIDA en Anshun, el siguiente proyecto en la agenda era tener un hijo, así que tenía que informarme lo mejor posible sobre su educación incluso antes de concebir.(Si desea seguir leyendo favor de dar Click en el enlace)

Comentario:

Lo hemos dicho en muchos comentarios anteriores, la nueva educación integral es la única vía para un nuevo mundo.

Durante la conferencia en Findhorn conocí a Gloria que presentaba su programa para bebés, Balanced Beginnings, y había sido la fundadora de la Escuela Robert Muller donde se imparte su famoso World Core Curriculum. Al año siguiente, embarazada ya de 6 meses y unos días después de la catástrofe del 11 de Septiembre, me planté en Texas muy ligera de equipaje y dispuesta a empaparme de lo que aquellos niños y profesionales pudieran enseñarme. El modelo de respeto y armonía entre niños pequeños que ví allí no he llegado a verlo en ningún otro sitio todavía.

Hace años, en los libros de Vladimir Megré, supe de la exisitencia de una escuela muy especial en Tekos, Rusia, donde se imparte una educación integral, y decidí que algún día iría a visitarla y comprobar con mis propios ojos la maravilla de dicha educación. La vida recompensó mi paciencia y determinación y pude visitarla el pasado septiembre durante mi viaje a visitar los dólmenes rusos con mis hijos. Además tuve el gran honor de ser invitada a dar unas clases de español -pues antes de empresaria fui y sigo siendo profesora de varios idiomas.

La propia intuición y mi experiencia enseñando en tres continentes, ya me había preparado para considerar a los niños muy en serio, me explico, nunca los he considerado ignorantes o con falta de aprender de mí. Muy al contrario creo que los más pequeños son almas más avanzadas que nosotros y por supuesto no me sorprendí cuando leí en Anastasia, cap. 13:

Las habilidades innerentes en cada recién nacido

son tales que le permitirán convertirse en la persona más sabia del universo, como Dios.

Los conceptos que ella expone en sus libros siempre me resultan muy familiares y me recuerdan a otros, por ejemplo Platón decía que venimos del mundo de las ideas, que no aprendemos, sino que recordamos. También Jesús nos recordó que podíamos llegar a ser como Él y aún más que Él.

Según nos cuenta Anastasia, los niños que hasta los 9 años son criados con contacto e interacción con la naturaleza aprenden el verdadero significado de la vida – es decir la verdad, la alegría y el amor. Como su sub-consciente conoce la verdad, ésta penetrará en su conciencia por sí misma sin ayuda de nuestra intervención.

Según ella, es muy importante saber preguntar al niño, podemos ofrecerles nuestra ayuda, pero siempre después de pedirles permiso.

Esta idea bucólica de educar a los niños puede resultar un tanto utópica y hasta ridícula para muchos hoy en día y enseguida vienen las preguntas de ¿cómo vas a conseguir un trabajo si no tienes un título? ¿Y el resto de las asignaturas? No todo son ciencias naturales y astrología. Según Anastasia, para un niño que ha aprendido a la edad adecuada lo que constituye la creación, él/ella podrá superar con facilidad a los demás niños. Después de todo, nuestros hijos nacen en un mundo tecnocrático y artificial que al fin y al cabo no es más que una burda copia de la naturaleza.

Lo más importante es que el niño empieza a pensar, a analizar, y las células de su cerebro se van despertando para funcionar durante el resto de su vida. Dicho proceso hará de este niño alguien más intelegente y talentoso que aquellos cuyas células están todavía inactivas. Además, la pureza de su pensamiento lo hará una persona feliz y muchos mensajes irán pasando desde su sub-consciente a su conciencia en forma de nuevos pensamientos y descubrimientos. En apariencia es como otros niños… pero en su interior este es el tipo de personas que llamamos genios.

Ni el propio Vladimir Megré sabía de la existencia de la escuela en Tekos dirigida por Mihail Petrovich Shchetening y cuando la visitó, según describe en el libro tercero Space of Love, capítulo 18, pudo comprobar lo mismo que yo ví con mis propios ojos. Los niños aprenden sin profesores, el ambiente es totalmente tranquilo y relajado, pero de gran actividad tanto física como intelectual y artística. Nunca en mi vida he visto jóvenes tan integrados en personalidad, emociones e intelecto. Darles clases de español fue una gozada para mí más que para ellos y aprendieron en un hora y media lo que yo he enseñado a otros alumnos en tres o cuatro semanas de clase… como este artículo es muy corto para describir la experiencia completa, les animo a visitar mi blog donde publicaré más sobre el tema o a adquirir un DVD que grabado durante la visita de Vladimir descrita en el capítulo 18 mencionado.

Puedo atestiguar que lo que yo presencié es exactamente lo mismo que se ve en el video. Por supuesto el contacto personal con los alumnos y el propio Shchetening fue una experiencia que me marcó enormemente y que intentaré describir en mayor profuncidad en mi blog.

Fuente: Noticias Positivas

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