El hambre creciente de la humanidad/ parte 2

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No podemos resolver nada antes de que reconozcamos la raíz del problema, hagamos lo que hagamos. Nos explica que la fuerza general que gobierna y sostiene nuestro universo, nos está empujando continua y deliberadamente a equilibrarnos y a armonizarnos con ella. Es decir, llegar a ser bondadosos y altruistas como ella. Por otro lado, el egoísmo humano parece estar en un aumento constante. Por lo tanto, el contraste creciente entre nuestra naturaleza egoísta y la fuerza más elevada y benévola de la realidad da como resultado todas las crisis, ya sea económica, ecológica, o alimentaria.

Algunas personas tratan de corregir las cosas a través de acciones externas, como repartir alimento o donar dinero, pero esto únicamente rasga la superficie, en el mejor de los casos, si no se reconoce la fuente verdadera del problema. En otras palabras, si no corregimos nuestra naturaleza egoísta, los desequilibrios seguirán aumentando, los problemas empeorarán, y el sufrimiento afectará cada vez a más personas.

Crear un nuevo escenario

Apartemos este escenario creando uno nuevo, en el que decidamos cambiar nuestra naturaleza egoísta antes de que nuestro sufrimiento nos deje sin ninguna otra elección. Como una lupa que nos ayuda a ver la raíz del problema. Nos enseña cómo desarrollarnos en armonía con la naturaleza y a percibirnos a nosotros mismos como un organismo humano integrado; no como individuos separados.

La crisis alimentaria es un reflejo más de la discordia entre nuestras metas terrenales, egoístas y la Meta elevada y universal para la cual nacimos: la de actuar conjuntamente como las células y órganos en un cuerpo sano. Nos muestra que el problema radica en cómo nos relacionamos el uno con el otro: Cada uno para sí mismo. Pero si pudiéramos sentir, cada uno de nosotros, las punzadas de hambre de los más desfavorecidos, ¿Cuánto tiempo nos tomaría resolver la crisis?

Es difícil, y casi antinatural, para nosotros reconocer que la fuente de nuestros problemas, así como la salida de ellos, está en nuestras manos. Tendemos a explorar todas las alternativas posibles antes de aceptar la única solución verdadera: la necesidad de cambiarnos a nosotros mismos. Existe un método para elevarnos por encima de nuestra naturaleza egoísta innata y abrirnos los ojos a la realidad ante nosotros. Entonces, no sólo dejaremos de ir en contra de un desarrollo más alto, sino que también descubriremos su belleza, y gozaremos del proceso.

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