Nuestra nueva generación ‘Nosotros’

El 14 de mayo de 2012, el Director Dr. Dacher Keltber del Centro del Bien Mayor de la Facultad de Ciencias, dio el discurso de graduación para los estudiantes graduados de Psicología en la Universidad de California, Berkeley, pidiéndoles buscar la mejor en sí mismos y en la humanidad.

Antes, en 1986, Ivan Boesky, pronunciaba un discurso de graduación en este mismo campus de Berkeley. Ese día, declaraba, “La codicia es saludable…’

Un año más tarde en la película Wall Street, Gordon Gekko se volvía famoso en esa frase, “La codicia es buena”. Este grito de guerra fue parte de un movimiento pendular en la historia.  Expresaba un cierto punto de vista de lo que somos como especie:  somos máquinas de satisfacción egoísta; la felicidad se encuentra en actividades materiales; las preocupaciones de otras personas no son lo nuestro; el altruismo es una ilusión; el mal en la naturaleza humana es más fuerte que el bien.

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¿Puede un sistema de enseñanza que promueve la ganancia a expensas de todos crear una sociedad armoniosa?

Esa frase y a ideología que la acompañaron fue el mantra de una generación, y los estudios científicos demuestran que nos trajo:

  • Incremento de la soledad y la pérdida de los amigos;
  • Una pérdida de confianza en nuestras comunidades e instituciones;
  • Los aumentos en el narcisismo y la disminución de la empatía;
  • Los picos en la ansiedad, al punto de que el 75 por ciento de los habitantes en países industrializados dicen que están demasiado estresados;
  • Colapsos económicos, el aislamiento, los niveles de desigualdad que están acortando, literalmente, la vida de nuestros ciudadanos.

La ciencia revela la profundidad de las conexiones entre los seres humanos y el poder de esta influencia que puede tener efectos intrínsecos para mejorar a la humanidad

Podemos entender porque ha evolucionado la capacidad de elevarse por encima de las fuertes exigencias de la voz interna del interés propio, e interesarse por los sentimientos, los intereses y preocupaciones de los demás. Este vuelo empática es habilitado por las neuronas espejo y las grandes porciones de la corteza prefrontal del cerebro. Esta capacidad se ha vuelto altamente contagiosa.

Estudios recientes de una comunidad en Massachusetts descubrieron que las tendencias dietéticas, los hábitos, la ansiedad, la tristeza, la esperanza y la felicidad y la generosidad se extienden a través de las colonias con tanta facilidad como el contagio de un resfriado. Unos estudios recientes indican que cuando le damos a un extraño, ese mismo extraño dará siete por ciento más en su interacción con otras personas.

Estamos separados por las fronteras de nuestra piel, que son constelaciones separadas de billones de células, pero no en la conexón de nuestras mentes que están conectadas entre sí.  Las ganancias y costos de otras personas son nuestros. Y en estos actos de empatía, en los que vemos el mundo a través de los ojos de los demás, llegamos a entender que todos sufrimos, todos anhelamos la felicidad de nuestros hijos. Venimos a ver que compartimos una humanidad común.

Los inicios de amor y cariño pueden manifestarse cuando los seres humanos comienzan a conectarse con lo que es externo a ellos mismos. Nuestra generación joven tiene un gran potencial para comenzar a construir un entorno influyente en esta dirección.

En las palabras del poeta Percey Shelly,  el gran secreto de la moral es el amor, o salir de nuestra propia naturaleza, y una identificación de nosotros mismos con lo hermoso que existe en el pensamiento, la acción, de otra persona, no la nuestra. Un hombre, que es en gran medida bueno, debe imaginar intensamente y de forma global; debe ponerse en el lugar del otro y de muchos otros; los dolores y placeres de su especie deben convertirse en propios.

 Esta es la generación Nosotros. Y no me refiero a la consola de videojuegos Wii; o “wee” en el sentido británico del significado “pequeño”; o “oui” la palabra francesa para sí.

Quiero decir “nosotros” como en nosotros, esta especie humana, en la humanidad común, en todos los seres sensibles.

Dacher Keltner es profesor de Psicología en la Universidad de Berkeley y director fundador de la facultad del Centro de la Ciencia del Bien Mayor y co-editor de la revista  Bien Supremo, un centro interdisciplinario que está traduciendo la nueva ciencia de la felicidad y la compasión a miles de educadores, los profesionales , padres y ciudadanos preocupados. Los extractos anteriores fueron tomadas del artículo:  Generación Wii … o Generación Nosotros?

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