El árbol de la paz

En las llanuras de los indígenas pieles rojas había cinco diferentes grupos o naciones, enfrentadas en permanentes conflictos entre sí. Poco a poco cayeron en un terrible ciclo de odio y venganza que las iba destruyendo. Pero por aquellos días nació un misterioso pequeño, hijo de una doncella soltera que no había estado en compañía de hombres. Su familia le recomendó que lo entregara a otras personas para criarlo, pero el pequeño siempre regresaba y pronto descubrieron que se trataba de alguien especial.

arbol

El bebé creció hasta convertirse en un apuesto joven con grandes poderes de convencimiento. Se separó de su familia y durante varias semanas se dedicó a hacer una canoa de piedra. Quería dirigirse a la zona de conflictos para devolver la paz a las naciones indígenas. Muchas personas se juntaron para despedirlo y vieron, con sorpresa, que su canoa de piedra se desplazaba rápidamente por el río. A medio camino se detuvo en la choza de una anciana que se oponía a la guerra, que ofrecía alimentos y un lugar de descanso a los heridos. Cuando lo escuchó hablar rompió a llorar, pues nunca había conocido palabras tan bellas. Él le prometió que si conquistaba la Gran Paz ella sería la líder femenina del pueblo unido.

El joven continuó su viaje y visitó a todos los grupos. Se le unieron cincuenta antiguos guerreros. No fue fácil convencer a los jefes de todas las tribus, pero aprendieron a cantar una canción mágica, llamada Hai Hai, que ablandaba hasta los corazones más duros.

Cuando el joven consiguió pacificar a las naciones vio con preocupación que aún contaban con armas y pensó que era importante darles un símbolo permanente para que recordaran su promesa de no enfrentarse en guerras. Miró el horizonte y descubrió un árbol imponente, que alcanzaba a mirarse desde lejos y cuya copa parecía perderse entre las nubes. Las ramas se bifurcaban en número de cinco y él lo consideró un símbolo de los pueblos que antes se enfrentaban. Les dijo que, como recordatorio, el árbol siempre estaría verde, lleno de hojas, sin importar la época: la Gran Paz sería permanente, aunque cambiaran las estaciones. Él y sus amigos levantaron el árbol de su lugar. En la cavidad depositaron todas las armas y luego lo volvieron a plantar. Del árbol brotaron las raíces de la paz, que se extendieron en las cuatro direcciones: norte, sur, este y oeste.

En la cima colocaron a un águila para vigilar el territorio de los indígenas, convertidos en un solo pueblo, y alertarlos ante el peligro: mantener la paz era responsabilidad común. Por último le pidió a cada pueblo que le dieran una flecha de las que usaban para combatir. Las ató juntas como símbolo del poder conjunto que habían alcanzado al unirse. El misterioso joven les dijo: “en el futuro nuestras cinco naciones serán siempre una sola, tendrán un solo cuerpo, una sola alma, un solo corazón; nadie podrá destruirlas”. Tras pronunciar estas palabras desapareció y nunca se supo más de él.

Cortesía:  Valores 

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3 Respuestas

  1. mercedes dice:

    dios siempre se a manifestado en cualquier situación difícil mandando a su hijo para salvar su pueblo

  2. Carlos dice:

    Muy buen relato, pero en la leyenda fueron dos los que convencieron a los jefes de las tribus, Dekanawida y Hiawatha.

  3. Carlos dice:

    Así dice la leyenda que nació la Confederación Iroquesa.

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