Nunca es tarde

Hemos olvidado que ellos han vivido tantos años que si los tratamos con respeto, como iguales, y abrimos nuestra mente, podrán contarnos sus historias y transmitirnos el valioso resultado de sus experiencias. A pesar de que pensemos que los tiempos cambian, los sentimientos de las personas no. Ellos vivieron angustias y alegrías que los jóvenes deberían escuchar para aprender a vivir.

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