Los niños de una escuela realizan esculturas y las donan a los barrios

El arte eleva el intelecto del individuo.  Lo ayudan a ver más allá de su corporalidad.  El arte aunado a una educación integral, hará de él un ser humano más empático y consciente de los demás

escuela

Una escultura monumental, de casi tres metros, que evoca los 30 años de democracia, se instalará hoy en la plaza Mayor Francisco de Arteaga, en la rotonda del “Ala” de la avenida Fuerza Aérea.

Lo novedoso es que fue realizada con material de desecho por padres y niños de la escuela República del Ecuador, de barrio Las Flores II, pegado a San Roque, una comunidad educativa que viene desarrollando, desde hace años, una interesante propuesta que fusiona el arte con el aprendizaje y las necesidades de los vecinos.

Hoy, los alumnos de cuarto grado realizarán la promesa a la Bandera en la plazoleta donde se instalará la escultura. Y entregarán otra, en homenaje a los excombatientes de Malvinas, que se instalará en la plaza de barrio Cerveceros.

“Los chicos diseñan las obras en horas de clase, buscan colores, significados y ellos le dan el acabado final. Los padres colaboran”, dice Mariano Raimondo, maestro de Artes Visuales.

En los planes hay otras dos esculturas que se elaborarán y donarán a los centros vecinales. Los vecinos arman las bases de apoyo y la Municipalidad de Córdoba cede el espacio y entrega las placas de identificación.

Obras a pedido

La idea de las esculturas surgió casi por casualidad, en un congreso de Educación, organizado por la Fundación Inclusión Social, al que fueron alumnos y maestros para dar a conocer las actividades artísticas y comunitarias en su escuela.

Después de aquel evento, autoridades de centros vecinales propusieron a los chicos la creación de esculturas para plazas que habían “perdido” las suyas, por vandalismo o abandono, o nunca las tuvieron.

Ese fue el puntapié inicial para comenzar a debatir en las aulas ideas sobre cómo revalorizar los espacios públicos, de qué manera cuidarlos y cómo aportar de forma colaborativa y solidaria.

“Es necesario salir del aula, generar propuestas. En estos contextos es muy importante el aprendizaje significativo”, asegura Cecilia Tisera, la vicedirectora. “Estos espacios de arte y de trabajo afuera, en la plaza, en la calle, nos permiten ver cosas de los chicos que no vemos teniéndolos sentados en el banco”, agrega.

Tisera subraya que se trata de un aprendizaje significativo que se logra generando propuestas que se vinculen con lo cotidiano. “En estos sectores, es importante el cuidado de lo que está en la calle y podemos llegar a través del arte”, remarca.

María del Valle Albornoz, maestra de cuarto grado, cree que este tipo de tareas permite que los niños construyan algo concreto, con significado, que no sea sólo repetitivo.

“Los excombatientes de Malvinas están olvidados. Los niños cuentan anécdotas de historias familiares. A través de la escultura pudieron plasmar por qué las Malvinas son argentinas, por qué la necesidad de recuperarlas, por qué son nuestras”, remarca.

Los docentes consideran que entregar la primera escultura el día de la promesa de la Bandera no es casual. “Manuel Belgrano trabajaba para los demás. Con actos y con acciones, pensamos cómo imitarlo para formar mejores personas”, puntualiza Albornoz.

Fuente: La Voz

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