Enseñando gratitud

La familia y el ámbito doméstico ofrecen el campo ideal para que eduquemos en el valor de la gratitud, recordemos que sólo con el ejemplo lo conseguiremos. 

La palabra “gracias”

Es seguro que, al enseñar buenos modales a nuestros hijos, como a su vez nuestros padres y a ellos nuestros abuelos y así, se mencione una palabra muy común en todos los idiomas: “gracias”. Pero la gratitud es mucho más que ese término. Es una sensación profunda de reconocimiento y cariño a quien nos ha favorecido y el deseo vivo de comprenderlo de igual manera. Crecer en la gratitud no es devolver un favor por otro como si fuera un intercambio comercial, sino generar vínculos profundos de ayuda y amistad, acciones permanentes de dar, recibir, compartir y reconocer el bien que podemos hacer por los demás y los demás pueden hacer por nosotros.

La gratitud hoy en día

La transformación de la sociedad y la familia en el curso de las últimas décadas ha ido borrando la antigua idea de “obligación”. Dentro y fuera de las familias las personas se desarrollan de una manera más libre y voluntaria, sujetas a menores presiones que en otras épocas. De esa manera, los esfuerzos que hace cada miembro de la familia en bien de los demás son acciones y actitudes que deben agradecerse, no darse por sentadas: a la pareja por solidarizarse en la manutención del hogar y en la educación de los hijos, a los hijos por tener una conducta cooperativa y a los hermanos por sacarnos de un apuro. El agradecimiento debe ser de palabra y obra para tender una red segura que soporte a cada miembro.

 Reconozcamos la utilidad de cualquier acción positiva que los niños hagan a favor del ámbito familiar; por ejemplo: “Cuando ayudas a tu hermanito a vestirse yo puedo limpiar la casa, gracias.”

  • Enseñémosles formas prácticas de agradecer a los demás por algo que recibieron: un obsequio simbólico, una visita, un pequeño servicio o una carta que exprese sus sentimientos.
  • En las actividades diarias sentemos el ejemplo frente a nuestros hijos agradeciendo explícitamente al cartero, al señor que barre la calle o al policía que cuida la esquina, etc.
  • Dentro de nuestras posibilidades seamos generosos con los demás compartiendo con ellos lo que tenemos. Es una muestra de afecto valiosa en sí misma que también puede inspirar a los demás.
  • gracias

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