Economía Humana

En toda la historia, la humanidad nunca había vivido en una era de globalización tan íntima, como la que vivimos hoy… La economía de un país nunca había dependido tanto de la economía de otros países, y el destino de los habitantes de una nación nunca había dependido tanto del destino de otras personas en otras naciones. Ciertamente, la crisis actual está afectando a todos, en todas partes. 

Las leyes que definen las relaciones entre individuos en la sociedad han cambiado dramáticamente, en consecuencia, la economía -que refleja esas interconexiones- debe seguir el mismo camino.

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Esto no puede ocurrir por medio de restricciones y regulaciones, porque es evidente que nadie quiere sufrir privaciones. Nunca vamos a poder detener el paso del tiempo  al mismo tiempo que avanzamos, desarrollamos e ideamos, nuevos medios para “ganarle al sistema”. En vez de gastar los impuestos de los contribuyentes tratando de revertir una situación irreversible, debemos cambiar nuestro enfoque de la economía y el negocio desde su la raíz.

La solución es recuperar la confianza perdida en las relaciones humanas. Lo que se ha revelado claramente es que no confiamos en nadie: la gente no confía en los bancos; los bancos no confían en empresas clasificadoras, que no confían en los accionistas de las empresas, que no tienen confianza en asesores financieros, que no tienen confianza en comerciantes, que tienen cero confianza en gobiernos, que simplemente no confían en nadie. Punto. No obstante, a pesar de la desconfianza, dependemos los unos de los otros. Y entre más pronto tomemos consciencia de esta ínter relación, menos querremos causar daño a los demás. Si bien muchas personas ya se han dado cuenta de ello; ahora, debemos aterrizarlo en acciones.

Primer Paso: restaurar la confianza

Los países deben explicar a sus ciudadanos, y a las naciones con economías débiles,  que el mundo ha cambiado. El primer paso en este plan de confianza es lograr que la gente entienda y sienta la interdependencia que vivimos. Cuando las personas comprueben que su bienestar depende de su relación con los demás, se convertirán en los reguladores naturales de todos los sistemas.

De hecho, cuando una fuerte opinión pública promueve valores y colaboración, eso afecta hasta a los que siguen viviendo bajo las mismas reglas egoístas. Un ejemplo de este principio es que una semana después de que AIG recibió miles de millones en dinero de fianza y dio generosas bonificaciones a sus ejecutivos, la mayoría de ellos las devolvieron. No podían enfrentar la crítica pública porque estaban conscientes del perjuicio de su egoísmo, lo que naturalmente causa que limitemos nuestras actitudes de beneficio personal.

Segundo Paso:  replantearse el consumo

El consumismo nos incita a querer productos que no necesitamos, simplemente para mejorar nuestro estatus social. Transmitir la información adecuada sobre esta visión ayudará a entender cuáles valores deben prevalecer en nuestra sociedad, para alcanzar una manera de vivir más equilibrada. Los productos necesarios se mantendrán en el mercado y la publicidad redundante quedará eliminada

Tercer Paso: capitalismo social

En la edición de enero/febrero de 2011 de Harvard Business Review, los Profesores Michael Porter y Mark Kramer publicaron un concepto revolucionario. El capitalismo tradicional pertenece a la historia, escribieron. Ahora es el momento para establecer “un nuevo nacimiento de capitalismo, que promoverá la responsabilidad social de la periferia al núcleo de la mentalidad de las compañías”.

Las empresas deben tener beneficios y crear valor económico para la sociedad; deben asociar el triunfo de la compañía con el progreso social,  “si no es así”, concluyen Porter y Kramer,  “las empresas nunca escaparán el ciclo vicioso en el cual están atrapadas y su situación empeorará con el tiempo”.

Hay mucha verdad en las palabras de Porter y Kramer: cuando una compañía lanza un nuevo producto en el mercado, quiere “ampliar su cuota del mismo”; simplemente capturar a los consumidores de otros productos. ¡Pero este es exactamente el enfoque que provocó la crisis financiera desde un principio! En vez de tratar de obtener beneficio a costa de otros, las empresas deben competir para crear el mayor beneficio para toda la sociedad.

Cuando firma un contrato, el dueño de una compañía debe reflexionar si toda la sociedad será beneficiada.  Si es así, entonces todos, incluyendo el dueño de la compañía, gozarán del éxito. Después de todo, en el mundo de hoy todos estamos interconectados, y cada acción individual impacta al conjunto.

Cuarto Paso: un nuevo tipo de negocios

Una compañía exitosa debe ser la que vende productos a sus clientes, paga salarios decentes a sus empleados (incluyendo pensión, seguros y vacaciones),  y su operación es equilibrada, es decir que las ganancias del negocio cubren todas las inversiones y gastos, pero no busca el beneficio exagerado de algunas personas.

Los dueños de estas compañías podrían reducir los precios de sus productos para que sean accesibles a muchos consumidores, lo cual equilibraría la producción, el empleo y las ganancias.

Más motivación y satisfacción

¿Cómo sustituir la enorme satisfacción financiera de empresas y empleados?  Con el reconocimiento y el respeto de toda la sociedad que estará consciente de su contribución a la creación de un mundo mejor.

El capitalismo debe seguir siendo capitalismo, pero con la consigna de que no se puede eludir el compromiso con la sociedad, crear los mejores productos de calidad, al mejor precio para tantas personas como sea posible, tomando solo las ganancias necesarias.   

El articulo de Sir Richard Layard titulado, Now is the time for a less selfish capitalism (Ha llegado el momento de un capitalismo menos egoísta)  publicado el 11 de marzo del 2009 en The Financial Times, resume muy bien el nuevo enfoque que sugerimos aquí, cuando escribe, “Necesitamos un capitalismo más humano, basado no solo en una regulación adecuada sino en un valor mayor. No necesitamos una sociedad basada en la competencia darwiniana entre individuos. Más allá de la subsistencia, la mejor experiencia que una sociedad puede aportar es el sentido que otras personas están a tu lado. Ese es el tipo de capitalismo que queremos.”

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