El amor es lo más importante

 –  Toma conciencia de tus actos y si es necesario, cámbialos.

Los hijos no aprenden de lo que les decimos sino de lo que ven que hacemos, así que hay que estar vigilantes a nuestras acciones y modificar nuestras reacciones y conductas que encontremos que van en contra de lo que queremos para nuestros hijos. 

cariño

–   Aprovecha cualquier ocasión que se presente para hacer alarde de comprensión y tolerancia.

Aprovecha cada ocasión, y foméntalas, que permita entrar en contacto con gente de culturas distintas, de otro país, y demás condiciones que pueden hacerlos diferentes a ellos, es decir, a los pequeños, y explícales las particularidades, comparte tus conocimientos, hazles ver la riqueza de la diversidad y busca con ellos más información de esa cultura. Muéstrale que todos somos interesantes.

–   Modera en las discusiones entre hermanos.

Cuando nuestros hijos discuten es necesario que intervengamos en este sentido: asegurarnos que cada quien pueda expresarse plenamente, así es más sencillo que se pongan de acuerdo. También aprenderán a dialogar y a escuchar, base de la paz.

–   Dedica un día al mes a preparar un plato especial, cada mes de un país distinto.

La gastronomía es una puerta para entrar en contacto con el Otro. Esta ocasión puede convertirse en una fiesta familiar que puede estar aderezada con información, música, leyendas de aquella cultura a la que pertenece el platillo del día.

–  Intenta ser siempre positivo cuando hables de otras personas delante de tus hijos.

Puede ser difícil, pero recuerda esto: si siempre te escuchan hablar en positivo, desarrollarán una imagen positiva del prójimo, con el consecuente respeto y comprensión al otro.

–   Jugar por jugar

Juega por el placer del juego, también cuando sólo veas algún partido. hablemos bien de los jugadores sin importar el resultado, si nuestros hijos nos escuchan hablar mal de quienes pierden crearán una fobia a perder. Dejémoslo claro, el juego es para divertirse y disfrutar, quien tiene talento lo tendrá incluso cuando pierda y hubiéramos preferido que no lo hiciera.

 –   Vigila lo que dices.

¿Haces chistes de mal gusto?, ¿sexistas o racistas? Si haces comentarios despectivos con frecuencia hacia los “que sean”, crearás una imagen prejuiciada, y recuerda: tus hijos aprenden de lo que haces. Sé respetuoso cuando hables de pueblos enteros o de profesiones o de cualquier grupo de personas. 

 –  Ama a tu hijo por encima de todas las cosas.

Acéptalos tal y como son. Cuando hacen algo que no te gusta puedes decírselos pero asegúrate de que les quede claro que tu amor no está en riesgo, que los amarás independientemente de lo que hagan.

Cortesía:  Valores

 

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