Percepción relativa

Cuando un individuo realiza un tipo de trabajo en particular, gradualmente desarrolla una capacidad de percepción relativa a los objetos y el lenguaje de este trabajo.  Por consiguiente, no existe nada en el mundo que no podamos experimentar o realizar, como resultado del hábito, incluso si no tenemos conocimiento alguno del objeto o materia que nos interesa.

Sin embargo, funcionamos bajo una limitación vital de nuestra percepción y entendimiento:  nos vemos a nosotros mismos como separados de los objetos que percibimos.

Tenemos al que percibe y lo que es percibido – el objeto que percibe la persona.  De igual forma, existe la persona que comprende y por separado el objeto que es comprendido.

Es preciso que exista un cierto contacto entre el que percibe y el objeto que es percibido para que ocurra la percepción: es un vínculo, algo que los une, algo que tienen en común durante la percepción.  Podemos comprender todo lo que nos rodea solo a través de nuestra percepción.  Consideramos que lo que percibimos es información fiable y verdadera.

¿Nuestra percepción de las cosas es realmente exacta?  Suponemos que las imágenes que crean nuestros sentidos son correctas a pesar de que no somos capaces de ver lo que nos rodea objetivamente. No sabemos cómo es nuestro universo más allá de lo que nos dicen nuestros sentidos, o cómo aparece a los otros seres que tienen otro tipo de sentidos.  Adquirimos nuestro sentido de la realidad a partir de cómo percibimos el ambiente que nos rodea.  Creemos que nuestros sentidos son precisos y aceptamos como verdadera la imagen de la realidad que percibimos a través de ellos.

Todos los mundos, así como todo lo que creemos que existe fuera de nosotros, de hecho existe solo en relación a nosotros. Esto, es existen en relación a quien percibe la realidad de esta manera particular

ojos cerrados

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