La naturaleza afectiva

  Este experimento deja claro que los bebés y niños pequeños necesitan más que nada del contacto cálido y el amor de sus padres para crecer como adultos equilibrados. 

Acerca de la naturaleza afectiva:  un experimento realizado por el psicólogo Harry Harlow en la Universidad de Wisconsin 

“En aquel experimento Harlow y su equipo trabajaban con crías de monos para estudiar sus respuestas afectivas.  Lo que descubrieron conmocionó al mundo de la biología y sus efectos se acabaron extendiendo a las ciencias sociales y otros campos.

“Harlow y su equipo construyeron dos muñecos que hacían de madres sustitutas.  Una estaba hecha de una pieza de madera forrada de gomaespuma y con una funda de felpa. Detrás de la muñeca pusieron una bombilla para que irradiara calor.  La otra muñeca era mucho menos acogedora. Estaba hecha de alambre y se calentaba con calor radiante.  Aunque las dos muñecas secretaban leche, todas las crías preferían acurrucarse contra la de felpa.  Y no solo eso: cuando la “madre” de felpa dejó de dar leche, las crías siguieron aferrándose a ella y se negaron a recorrer la poca distancia que había hasta la otra madre para alimentarse.  Persistieron tanto en esta conducta que estuvieron a punto de morir de inanición.  Al escribir en la revista American Psychologist, Harlow comunicó:

«Con la edad y la oportunidad de aprender, los sujetos que estaban con la madre lactante de alambre respondían cada vez menos a ella y respondían cada vez más a la madre de felpa no lactante.

«Estupefactos por lo que habían observado, Harlow y sus colegas concluyeron:

«La función principal de los cuidados como variable afectiva es garantizar un contacto corporal íntimo y frecuente de la cría con la madre.  Sin duda no solo de leche vive el hombre.»

De La civilización empática, Jeremy Rifkin

Imagen de Life  

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