Día Internacional de la concientización respecto al ruido

El objetivo de la celebración de este día es alertar los ciudadanos de los peligros que causa el ruido, como por ejemplo trastornos físicos, pérdida de audición o desequilibrios psicológicos y a la vez dar a conocer las diferentes formas de reducirlo.

Este día se celebró por primera vez el 24 de abril de 1996, como parte de una conferencia local organizada por la “Liga de Personas con Problemas Auditivos” de la Ciudad de Nueva York. Es parte de las actividades de un programa internacional en el que participan ciudades de los Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia, con el fin de alertar a los ciudadanos de los peligros del ruido y las formas de reducirlo en el ambiente circundante.

La “contaminación acústica” es un fenómeno que va en aumento y es un problema importante, sobre todo en las ciudades con alto nivel de industrialización o densamente pobladas. La causa principal es la actividad humana: el transporte, la industria, la construcción de edificios y las obras públicas.

Por eso, el ruido es considerado como uno de los contaminantes más agresivos. Es un elemento distorsionador que invade el ambiente que nos circunda produciendo un deterioro en la calidad de vida. También es causa importante de trastornos físicos (pérdidas de audición) y desequilibrios psicológicos.

Imagen 1.La presencia de todo tipo de sonidos en las ciudades modernas es hoy tan común, que muchos hemos terminado por  acostumbrarnos a ellos y cada vez percibimos menos las graves consecuencias físicas que esto nos acarrea. Las autoridades internacionales en salud coinciden en que la contaminación acústica presente en los espacios urbanos puede incidir negativamente en la calidad de vida, el bienestar y la salud de las personas, dependiendo de las características de exposición y de las fuentes generadoras del ruido. A partir del reconocimiento de esta realidad, la física y la medicina han orientado sus investigaciones a determinar las repercusiones en los individuos expuestos a diferentes niveles de presión sonora, relacionando los parámetros medidos con sus efectos biológicos y fisiológicos

Imagen 2. El sonido es cualquier variación de la presión en el aire que puede ser detectada por el oído humano. El ruido es un sonido no deseado o que interfiere con alguna actividad o con el descanso. Por ejemplo cuando nos encontramos en la calle conversando y apenas podemos oírnos debido al tránsito vehicular.

El ruido para serlo, no tiene que ser necesariamente muy intenso, por ejemplo el caso del ruido de un mosquito volando cerca de nuestra oreja. Otro ejemplo podría ser el de un grifo que gotea toda la noche, molestándonos e incluso no dejándonos dormir a pesar de que su nivel sonoro sea muy bajo. De hecho, el ruido de las millones de gotas que forman la lluvia es mucho más intenso, y sin embargo es menos molesto y en muchos casos hasta placentero o sedante.

Imagen 3. El ruido necesita un medio para propagarse, puede ser a través del aire o de un objeto sólido en el que parte del sonido se reflejará, parte será absorbida y el resto transmitido a través del objeto.

Son diversas las fuentes de ruido que cotidianamente aportan su nivel de decibeles a la escala de tolerancia. Entre los más destacados: el tránsito vehicular, vendedores ambulantes, peatones, música proveniente de los comercios, y la lista puede seguir creciendo.

Imagen 4. Niveles de exposición al ruido máximos recomendados.-

La Oficina de Reducción y Control del Ruido de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos de América (EPA por sus siglas en inglés) publicó, en 1974, el documento denominado: Informe sobre los Niveles de Ruido Ambiental Recomendados para Proteger el Bienestar y la Salud Pública con un Adecuado Margen de Seguridad. En este documento se establece que la pérdida de la audición o deficiencia auditiva puede ocurrir a partir de la exposición a niveles de energía acústica mayores a 70 dB en periodos de 24 horas. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud elaboró –en 1997- las Guías para el Ruido Urbano (Guidelines for Community Noise), en donde se encuentra una tabla con los valores guía para el ruido urbano en ambientes específicos y sus efectos críticos sobre la salud; aquí, es claro que sonidos superiores a los 35 dB interfieren notablemente en la comunicación oral, en el proceso de aprendizaje y –desde luego- contribuyen a padecimientos relacionados con el trastorno del sueño.

Los países más desarrollados del planeta han realizado en los últimos cuarenta años grandes esfuerzos para estudiar e investigar los efectos del ruido en los seres humanos, a partir de los cuales, tanto organismos públicos, como organizaciones no gubernamentales, han determinado instrumentos jurídicos de gestión y control que se complementan con parámetros y métodos de medición desarrollados.

Imagen 5. Entre los efectos del ruido sobre la salud encontramos:

1. Dificultad para la comunicación oral

2. Dolor de cabeza

3. Pérdida auditiva

4. Perturbación del sueño y descanso

5. Estrés

6. Fatiga, neurosis, depresión

7. Acúfenos, tinnitus

8. Efectos sobre el rendimiento

9. Alteración del sistema circulatorio y digestivo

10. Aumento de secreciones hormonales: tiroides y suprarenales

11. Trastornos en el sistema sensorioneural

12. Disfunción sexual

6. El ruido es una realidad que nos afecta de diferente forma dependiendo del grado en que estemos expuestos o de su intensidad, y que puede alterar nuestro bienestar en diferentes facetas de nuestra vida, en casa, en el trabajo, en la escuela, en la calle o en nuestro tiempo de ocio. Una problemática con una importante dimensión social que nos implica a todos, ya que somos  a la vez víctimas y generadores del ruido.  Así que los especialistas nos recomiendan apuntarnos a “una dieta contra el ruido” para eliminarlo de nuestras vidas. “Simplemente modificando algunos de nuestros hábitos, como limitar el volumen de los reproductores de música, evitar lugares ruidosos, no molestar a los vecinos con ruidos innecesarios, utilizar más el transporte público o conducir de forma más eficiente y sin tocar el claxon de forma innecesaria, contribuiremos a reducir los niveles de ruido y a disminuir los efectos negativos que tiene sobre nuestra salud” aconseja Víctor Viñuales.

7. Efectos sobre la audición.-

La deficiencia auditiva o pérdida progresiva de la audición es el riesgo más grave que puede sufrir el ser humano expuesto a elevados niveles de presión acústica.

La OMS señala que las personas con mayor riesgo de sufrir deficiencia auditiva son las expuestas a niveles de ruido por arriba de 75 dB, en ambientes laborales y con periodos de exposición superiores a ocho horas.

Se considera que las personas expuestas al ruido ambiental por periodos hasta de 24 horas y un nivel menor de 70 dB, no sufrirán pérdida de la audición. No obstante, todavía no existe una confirmación de los efectos aquí indicados basada en hechos experimentales, dado que los efectos perjudiciales de la exposición a niveles de ruido elevados se detectan a largo plazo. 

8. ¿Cómo podemos evitar el ruido?

La contaminación acústica es un problema que podemos mejorar entre todos si cada uno de nosotros aportamos nuestro granito de arena y contribuimos a reducir el ruido que nos rodea. Si cambiamos simplemente algunos hábitos, nuestra salud en general lo agradecerá y podremos gozar de un entorno más silencioso.

Algunas medidas son tan sencillas como no elevar en exceso el volumen cuando usemos reproductores de música, cuando veamos la televisión o escuchemos la radio. Evitar las actividades de ocio con un alto nivel de ruido como conciertos o discotecas, o si debemos ir, utilizar  siempre protecciones adecuadas y no colocarse cerca de los altavoces. Es importante  respetar las horas de descanso e intentar conducir de forma eficiente, sin acelerones bruscos, ni frenazos y evitando tocar el claxon. Caminar, ir en bici o utilizar el transporte público contribuirá a disminuir el tráfico y reducir así el ruido en las ciudades. 

Las administraciones también deben tomar conciencia y promover medidas adecuadas para crear entornos sonoros más saludables que contribuyan a eliminar el ruido en las ciudades. Realizar una planificación urbana que disminuya los efectos de las fuentes de ruido, como por ejemplo del tráfico, sobre los núcleos habitados. En las zonas más sensibles como áreas residenciales, hospitales o escuelas; realizar una adecuada gestión viaria; instalar barreras acústicas en las zonas de viviendas cercanas a grandes vías o, incrementar los controles acústicos, son algunas de las medidas que las administraciones pueden adoptar para contribuir a disminuir la contaminación acústica.

La lucha contra los altos niveles de ruido empieza por nosotros mismos, las administraciones y la sociedad en general. “El reto actual es, además de reducir la contaminación acústica,  crear entornos sonoros que sean promotores de salud, capaces de proporcionarnos bienestar y descanso” aconseja Jesús de Osa, quién apunta que para conseguir este objetivo es necesario conservar los espacios sonoros positivos que ya existen e ir creando otros nuevos en las planificaciones urbanas.

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