Autismo infantil: La epidemia del silencio del siglo XXI

Considerando la dificultad para encontrarnos con el otro en la sociedad actual, podemos advertir que emerge sigilosamente una epidemia de autismo cuya gestación ha pasado desapercibida durante años y requiere hacerse visible para abordarse integralmente. La realidad de hoy en día nos muestra un entorno adverso -producto de la crisis global sistémica-, en el que se desarrollan diferentes condiciones psicológicas -estandarizadas como trastornos generalizados del desarrollo- y se comienzan a manifestar en los niños desde muy temprano. 

Aunque los signos de esta enfermedad global se evidencian permanentemente en el ámbito de nuestra cotidianidad, al no detenernos a buscar las causas sino a tratar los síntomas, el aumento de las mismas pasa inadvertido. Nuestros niños sufren las consecuencias de este entorno sin que nosotros podamos advertirlo a tiempo y nos lo reflejan con sus conductas autistas y enfermedades concomitantes, en la gran mayoría de los países del mundo. El autismo infantil parece no reconocer fronteras, razas ni religiones; apareció y se estableció por todo el globo, silenciosamente…

Al acceder a una visión integral de causalidad de los desórdenes de la mente y su propósito: ¿por qué aparecen y se convierten en una epidemia?, ¿qué tenemos que aprender de ellos?, nos acercamos a un camino de posibilidades para mejorar el entorno, el medio ambiente y la psicología del niño. Esa experiencia se conecta con otra y así, mediante la comunicación y el intercambio -en una estrategia interconectada- podemos otorgar a los niños de hoy un nuevo panorama acorde a las necesidades afectivas, educativas, lúdicas, sociales y de salud.

Detectando esa dificultad de comunicación y creando un entorno adecuado para combatir el silencio y el aislamiento, mejoraremos la calidad de vida del niño y de la sociedad de la que forma parte. Por lo tanto, es necesario intervenir dando una voz a esta problemática, una posibilidad de encuentro con los demás, que permita transitar una amistad -pensada desde el acercamiento al otro- o situaciones que puedan dar lugar a la contención del niño con necesidades especiales.

Instaurada esta epidemia a nivel global, se hace necesario educar a la familia y a la sociedad sobre la dificultad de constituir vínculos en este siglo de quiebre de las relaciones humanas, donde el ego permite que el silencio se convierta en epidemia principalmente en los lazos familiares y en la dificultad para transitar una amistad. Nos urge tomar conciencia de la necesidad de una intervención humana, del deber ser como actores sociales, con el objetivo de preservar el self psicológico y la salud integral de las generaciones presentes y futuras.

Queda supeditada a nuestra evolución -y a elevarnos por encima del problema con una actitud resiliente- crear posibilidades de encuentro que mejoren nuestra calidad de vida como sociedad, para enriquecer el entorno de los niños más afectados por estos trastornos, siempre desde el lugar de la contención y la provisión de herramientas educativas y terapéuticas que nos conecten con la visión del mundo integral y la interdependencia entre las personas, con el fin de poder discernir que el autismo nos afecta a todos como parte del problema, pero también de la solución.

A través de la educación integral  podremos pensar el futuro como un terreno de posibilidades que nos permitan sembrar las semillas del cambio, con las correcciones necesarias que tenemos que realizar como miembros de un sistema global, para remediar la crisis que hemos creado en varios aspectos. Tomando conciencia del legado que pretendemos dejar a las nuevas generaciones se hace imprescindible salir del silencio y sobreponernos al autismo, pensando en un futuro de conexión que espera por ser. Mientras caminamos el presente con esta intención, vamos generando modificaciones y nuevas posibilidades para el futuro de la humanidad que necesariamente deberá ser construido por el conjunto de la sociedad.

Necesito de Todos, Necesito de Ti

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