Solidificar el CO2: una respuesta a las emisiones contaminantes

Para que todas las soluciones a los problemas que hemos creado con nuestra civilización sean factibles y acertadas, la meta de científicos e investigadores tendrá que ser altruista, impregnada del deseo de beneficiar a la naturaleza y a las personas

CO2

¿Qué se puede hacer con un problema como el de las emisiones de dióxido de carbono (CO2)? No son pocos los que desean remover el exceso de este compuesto químico, pero ¿cómo? La solución a esto podría estar surgiendo en Islandia, en donde geólogos están enterrando los gases de efecto invernadero o GEI con agua, convirtiéndolos así en roca sólida.

De acuerdo con un informe sobre el clima realizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el año pasado, se destacó la importancia de la tecnología de captura y almacenaje de carbono (CAC) para abordar el cambio climático y sugiere que el coste de limitar el calentamiento a sólo dos grados Celsius será mucho mayor si no se usa la CAC.

Sin embargo, el informe también señala que las preocupaciones que existen por la posibilidad de que se produzcan escapes podrían frenar o detener incluso el uso de la tecnología a gran escala, publicó MIT Technology Review.

De acuerdo con The New York Times, el programa CarbFix, que tiene lugar en el país nórdico, se trata de “una máquina de refrescos geológica”, pero más allá de ingeniosos apodos, el almacenamiento de dióxido de carbono bajo tierra se trata de una idea que no es nada nueva. No obstante, esta nueva iniciativa utiliza un enfoque único, publicó al respecto el sitio Gizmodo.

Convencionalmente, el dióxido de carbono líquido es inyectado en roca porosa, donde se espera que con el tiempo el CO2 se convierta en carbonatos minerales, pero para esto pueden pasar antes miles o decenas de miles de años. Durante ese largo periodo, el gas a presión puede escapar a través de las grietas y llegar al aire. esto nos coloca de nuevo en el mismo sitio en donde empezamos.

CarbFix quiere acelerar el proceso de mineralización. ¿Cómo? Mediante el uso de algo tan simple como el agua. Mucha de ella.

El agua carbonatada es ácida, de la misma manera en la que un refresco lo es. De ahí el término dado a conocer por el diario estadounidense. Por otra parte, el líquido vital con esta característica ayuda a liberar elementos como el calcio con el que el dióxido de carbono puede reaccionar. En el caso de los campos volcánicos de Islandia, el dióxido de carbono se inyecta en basalto, donde –dadas las condiciones del suelo– debe convertirse en calcita.

CarbFix comenzó su primera inyección campo de prueba en 2012, y ahora está analizando sus núcleos de roca de calcita. El equipo a cargo también ha ampliado sus operaciones para inyectar 10 mil toneladas de dióxido de carbono capturado de una central eléctrica cercana anualmente. Parece prometedor, pero hay un gran signo de dólar colgando junto a un signo de interrogación sobre todo el proyecto.

Es precisamente el dinero el que puede convertirse en el mayor impedimento. Los científicos de CarbFix han estimado que el transporte y la inyección podría costar alrededor de 17 dólares (alrededor de 250 pesos) por tonelada de CO2. Esto es aproximadamente el doble del costo de transportar e inyectar el gas solo. Estos costos figuran en una lista en donde hay otros mucho más altos para el proceso de captura la separación de CO2 de una chimenea de una central eléctrica.

Sin incentivos económicos, las empresas de energía no tienen ninguna razón para invertir en enterrar sus emisiones de dióxido de carbono mediante este proceso, especialmente si hay otras soluciones más baratas.

Fuente: Sinembargo

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