Cómo es que “leemos” la mente de otro

La experiencia humana viene demostrando que nuestra especie ha prevalecido y ha desarrollado su civilización gracias a la unidad de grupos y la colaboración en el trabajo conjunto.  Yo me pregunto que haríamos si de pronto al levantarnos las personas que trabajan en la cafetería, el panadero, el surtidor de gasolina, el que cobra el peaje, el que regula el tráfico, los empleados del mercado decidieran que no quieren seguir trabajando.  Tal vez no nos damos cuenta del hecho que todos ya trabajamos para servir a todos.  Imaginen la sociedad que tendríamos si conscientemente nos decidiéramos por la unidad, la conexión, la colaboración

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Las interacciones sociales se basan en la capacidad de anticiparse a las intenciones y acciones de los demás, y las neuronas que detectan el «estado de ánimo» de otro individuo han sido un objetivo largamente buscado en neurociencia.

Un estudio publicado el 26 de febrero en la revista Cell reveló que un conjunto recién descubierto de neuronas en una región del cerebro frontal llamada corteza cingulada anterior es utilizada por los primates para predecir si un oponente va a cooperar en una tarea de toma de decisiones estratégica, proporcionando información sobre las decisiones inherentemente no observables y desconocidas de otros.

Este estudio allana el camino para el tratamiento específico de los trastornos de comportamiento social, como los trastornos del espectro autista.

Muchos de los conflictos o las interacciones antagónicas surgen de la incapacidad para leer con precisión las intenciones o de otro estado oculto de la mente. Por lo tanto, la comprensión de dónde y cómo se realizan estos cálculos dentro del cerebro puede ayudar a entender mejor la forma como se producen las interacciones sociales complejas”, dijo a ErukAlert! el autor principal Keren Haroush, becario postdoctoral en la Escuela de Medicina del Hospital General de Massachusetts en Harvard..»

Estudios anteriores han demostrado que las células cerebrales llamadas neuronas espejo reflejan acciones conocidas y observables de uno mismo y los demás. Pero estas neuronas no representan otras decisiones inminentes o intenciones. Mientras que las neuronas que predicen las acciones de otros han sido ampliamente estudiadas dentro de las teorías del comportamiento social, su existencia nunca antes habían sido demostrada. Por otra parte, las investigaciones anteriores sobre la base neural de la conducta social se han centrado en las interacciones competitivas, dejando claro cómo el cerebro nos permite interactuar de maneras beneficiosas.

Para hacer frente a estas lagunas de conocimiento, Haroush y el autor principal del estudio del Hospital General de Massachusetts, el neurocirujano Ziv Williams, estudió las decisiones de inversión en los monos macacos durante la grabación de las neuronas en la parte posterior de la corteza cingulada anterior, que está implicada en el aprendizaje de la información social y está conectada con otras regiones del cerebro que juegan un papel en el comportamiento interactivo.

En los ensayos sucesivos del juego del “dilema del prisionero clásico”, una tarea de decisión conjunta, dos monos sentados uno al lado del otro decidieron si debían cooperar moviendo una palanca para seleccionar diferentes opciones que se mostraron en una pantalla frente a ellos.

Un mono recibió el mayor premio cuando decidió desertar mientras que su oponente eligió cooperar, y los dos monos recibieron una recompensa menor cuando la cooperación fue mutua.

La actividad de una cuarta parte de las neuronas del cerebro cingulado anterior reflejó la propia decisión del mono en un ensayo .

Sin embargo, todavía es desconocida la actividad de un tercio de las neuronas. Por otra parte, la actividad de la población neuronal en la corteza cingulada anterior dorsal predijo con exactitud las elecciones del mono en 66% de los ensayos y las opciones todavía desconocidas del oponente en 79% de los ensayos.

Cuando los investigadores utilizaron estimulación eléctrica para interrumpir la actividad de las neuronas en la parte posterior de la corteza cingulada anterior, el mono cooperaba menos después de que el oponente había cooperado en el juego anterior. Este hallazgo sugiere que estas neuronas desempeñan un papel fundamental en la incorporación de las últimas interacciones positivas para tomar decisiones de mutuo beneficio.

En el futuro, los autores seguirán explorando cómo las interacciones complejas son codificadas en el cerebro, con el objetivo de desarrollar nuevos tratamientos para los trastornos de comportamiento social.

La técnica de estimulación eléctrica que utilizamos es muy similar a la que se usa en la actualidad con la estimulación cerebral profunda para el tratamiento de trastornos como la depresión y el trastorno obsesivo-compulsivo. Este estudio, por tanto, puede ayudar a guiar el futuro tratamiento de trastornos médicamente intratables como el autismo y el trastorno antisocial de la personalidad, que a menudo se caracterizan por la dificultad de mantener interacciones sociales”, dijo Williams.

Fuente: QUO

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