Una historia de apoyo, solidaridad un argentino y un mexicano unidos

Héctor extraña los tacos, los burritos. En su último almuerzo en Buenos Aires, Hernán le invitará un choripán, la comida que más le gustó en su paso por Argentina. Es 24 de diciembre y, si bien el plan era compartir la mesa de Nochebuena, el nene recibirá la Navidad arriba de un avión, de regreso a México. Vuelve contento, con un sueño cumplido, el de tener su oreja izquierda.

solidaridad
Hernán -se llama Rogelio, como su papá, pero prefiere su segundo nombre- les abrió a Héctor y a su mamá Elizabeth las puertas de su casa en Adrogué. Los fue a buscar a Ezeiza el sábado 6, les acondicionó una habitación para que estuvieran cómodos. Compartieron almuerzos, cenas, charlas, salidas, jugaron al fútbol y a las damas, hicieron asado y hasta armaron un bebedero para colibríes (al que todavía no se acercó ninguno, pero no pierden las esperanzas). Era la primera vez en la vida que se veían, pero llevaban varios meses en contacto. Se conocieron a través del grupo que Hernán creó en Facebook para difundir la microtia y el síndrome de Goldenhar, que padece.

“Microtia significa ausencia congénita de oreja. Es una malformación de nacimiento y todavía no se sabe qué factor la produce. Tiene una incidencia global de un caso en 6.000 nacidos vivos, pero es mucho más alta en zonas del Altiplano (Salta, Jujuy, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia) y en los países asiáticos”, explica María Fernanda Valotta, una cirujana argentina reconocida mundialmente por ser una de las mejores en reconstrucción auricular, al punto que a su nivel hay sólo cinco o seis repartidos por Francia, Inglaterra y algunos países de Asia. “La microtia -continúa- puede ocurrir en forma aislada o formar parte de síndromes más complejos como la microsomia facial, cuya característica más importante es presentar una mandíbula con crecimiento insuficiente del lado enfermo. El síndrome de Goldenhar es bastante más raro, la incidencia de un caso cada 25.000, tiene las mismas características que la microsomia, pero además presentan un quiste en el ojo y un mayor porcentaje de problemas renales y de columna”. Hernán Puertas, de 48 años, nació con ese síndrome. Héctor sólo con microtia y atresia, que implica que el conducto auditivo está tapado y por eso no escucha de ese lado.

Elizabeth llegó a la página de Facebook en medio de una intensa búsqueda por encontrar alternativas para su hijo, que en sus 10 años de vida ya se había sometido a cinco operaciones fallidas para reconstruir la oreja en la que sufre la malformación. “En la reconstrucción de microtia hay tres fases en México. En la primera etapa le sacaron cartílago de la última costilla, le hicieron la oreja y quedó bonita, pero al mes se desprendió. Lo volvieron a intervenir de urgencia y poco antes del mes se volvió a caer y va otra vez de urgencia. La hicieron mal y todo el trabajo se vino abajo”, cuenta a Clarín la mujer de ojos chispeantes y cabello rizado, a unos metros de las dos valijas ya preparadas para emprender el regreso.

Fue Hernán quien le habló de Valotta. Elizabeth se comunicó con la médica, que se ofreció a operar nuevamente al nene. “Le pregunté a él y dijo que aceptaba. Siempre ha querido su orejita. Yo le puse las cartas sobre la mesa, que la cirugía era riesgosa, dolorosa. El optó porque sí. Venía con toda la ilusión y yo con todo el miedo del mundo porque no era nada fácil y con el resultado de las arterias (en las operaciones anteriores le habían cortado dos arterias encargadas de irrigar sangre), peor. Si me preguntaban a mí, hubiera dicho que ya no, que no lo operaran”, afirma la mujer que se esfuerza por contener las lágrimas.

Tomada la decisión, nació la relación virtual entre el nene mexicano y su amigo argentino, que hasta lo ayudaba vía Skype a hacer la tarea de Matemática. En agradecimiento por su apoyo, el chico propuso bautizar Argentina al equipo de fútbol que formó con sus vecinitos de un barrio del Distrito Federal. El nombre ganó por unanimidad. Su mamá mandó entonces a hacer camisetas celestes y blancas para todos. Salieron terceros en el campeonato. Perdieron con el Barcelona por penales. “Es que ellos tenían años jugando y nuestro equipo apenas si sabía tocar un balón”, comenta con media sonrisa tímida y casi susurrando el pequeño fan de Messi. El trofeo del tercer puesto viajó a Buenos Aires, a la casa de Adrogué.

El día que le llegó el mail con la fecha pautada para la cirugía, Elizabeth respiró con algo de alivio: 12 de diciembre, a las 8. El día de la Virgen de Guadalupe, patrona de México, y de la que ella es ferviente devota. La operación duró unas cuatro horas, en las que la médica extrajo cartílago de la última costilla (la del otro lado ya había sido usada en las intervenciones fallidas), armó el “esqueleto” de la oreja en una mesita aparte (“para operar microtia tenés que ser más escultor que cirujano”, dice Valotta), hizo un bolsillo con la piel remanente, colocó la maqueta y cerró. Además, eliminó las largas cicatrices que le habían dejado. Héctor salió del quirófano con la oreja lista, pero pegada al cráneo. La separación la harán en seis meses, en la segunda fase del proceso.

 

Para operar microtia tenés que ser más escultor que cirujano

“La operación es meramente estética, pero no es sólo una cuestión estética”, asegura Hernán, que se someterá a una reconstrucción auricular en febrero. “La imagen y la cara socialmente son todo. Es tan importante la audición como la parte estética porque afecta a la autoestima. Hay gente que se encierra, que no quiere sacarse fotos. Y los chicos sufren mucho bullying”. Valotta hace suyas las palabras de un colega: “Así como hay personas que recurren a la cirugía plástica para verse excepcionales, hay personas excepcionales que sueñan con la cirugía plástica para parecer normales”.

La recuperación de Héctor fue tan rápida y su cicatrización tan buena (“milagrosa”, dice Hernán) que los tiempos se acortaron y obtuvo el alta antes de lo previsto. “Lo que hizo es un acto de valentía y coraje terrible y gracias a Dios salió como un verdadero campeón, como lo que es”, afirma su amigo argentino rebosante de orgullo. La vuelta a México estaba planeada para mediados de enero, pero el nene vio los fuegos artificiales del 25 desde las alturas, en pleno vuelo. “Venía por un sueño y parece que se le cumplió”, se emociona su mamá.

Fuente: El Clarin

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