Los 15 errores más comunes de las madres primerizas

Todo lo que es nuevo, nos asusta.  Y cuando se trata de la maternidad, el miedo al fracaso es aún mayor, pues se trata de la vida de un indefenso, la persona que más amas en el mundo. La principal preocupación es que todas las lecturas, conversaciones con el médico y la familia no sean suficientes y que en los momentos a solas con el bebé, cometas un error perjudicial para el niño.

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Lo más importante, sin embargo, es recordar que la maternidad es una experiencia de aprendizaje constante. “Tener un hijo requiere calma para entender cada momento del bebé. También nos obliga a tener serenidad para no generar estrés y sufrimientos innecesarios.” Reflexiona Marcelo Pavese Porto, vicepresidente de la Sociedad de Pediatría de Rio Grande do Sul.

Según Porto, no debes tener miedo de los recién nacidos. “Ellos no hablan, pero se comunican muy bien, si aprendemos a entender esa comunicación. En pocas palabras, lo que el niño más necesita es amor, afecto y una buena dosis de sentido común de los padres “, dice el experto.

Hablamos con las mujeres y los expertos que enumeran los errores que afectan a las madres sin experiencia. ¿Te identificas con alguno de ellos?

1
Dudar de la propia intuición y del instinto maternal
“La madre, por naturaleza, es sobreprotectora e involucrada con el cuidado del bebé. Sus sentidos se agudizan; su sueño es más ligero, y su cuerpo más resistente a la fatiga y el dolor. Por eso, aunque sea una madre primeriza, sabrá lidiar con las más diversas situaciones para cuidar de su bebé. A menudo, el niño no puede expresar sus necesidades y la intuición materna es vital para su supervivencia. Confía en tus instintos. Tu hijo también lo hará” dice Antonio Paulo Stockler, obstetra y ginecólogo del Hospital Universitario Antonio Pedro y especialista de la Federación Brasileña de Ginecología y Obstetricia (Febrasgo).
2
Eliminar el padre de la rutina del bebé
“El papel del padre es fundamental desde el inicio del embarazo. El bebé ya aprende a identificar su voz desde el vientre. Por supuesto, el papel de la madre en el inicio es más frecuente, pero el padre debe participar en todas las tareas, cambiar pañales, abrazar, dar amor. Un niño es una construcción de la familia, y no parte solamente de uno”, aconseja Marcelo Pavese Porto.
3
Siempre poner el bebé en primer plano
“La maternidad es una experiencia abrumadora, que a menudo domina completamente la vida de la mujer con todas las tareas y necesidades vitales y emocionales del bebé. Un punto clave es que el bebé necesita de una madre sana, bien preparada y atenta para que pueda desarrollarse plenamente. Por lo tanto, descuidarse de sí misma, es descuidar la salud del niño. Es importante que la madre realice ejercicios físicos que estimulan la liberación de endorfinas (disminuyendo el cansancio y elevando la autoestima), además de facilitar la producción de leche. La nueva mamá también debe mantener una dieta equilibrada, de modo que pueda satisfacer todas las necesidades de su hijo a través de la lactancia materna “, dice Antonio Paulo Stockler.
4
Aislarse en casa en los primeros meses del bebé
“Cuando nació mi primera hija, tuve mucho miedo de salir con ella, incluso después del alta médica. Me he aislado en casa durante seis meses y salía sólo para almorzar en la casa de un pariente o llevarla al médico. Mi hija estaba siempre con las defensas bajas y yo no entendía el por qué. Para empeorar las cosas, empecé a sentirme aburrida y solitaria y casi entré en depresión. Con mi segundo hijo, me di cuenta de que era una locura encerrarme en casa, y dos meses después de dar a luz, lo llevé a dar paseos cortos. Él se desarrolló mucho más rápido y casi no se enfermó, pues tuvo la oportunidad de desarrollar anticuerpos” dice la madre Mariane Osorio, de 39 años.
5
Querer imponer disciplina en los horarios del bebé
No hay manera de imponer horarios para el recién nacido o en los primeros meses de vida. El bebé tiene su propio ritmo: come cuando tiene hambre, despierta y duerme cuando tiene ganas. Ni desde el punto de vista hormonal, ni del punto de vista del desarrollo neurológico, tiene la capacidad de aprender y seguir los horarios. Por otro lado, no significa que el bebé debe ser atendido cada vez que empieza a llorar, pues él también necesita crear la capacidad de reorganizarse y retomar el sueño solo. Es importante estar siempre atento. Si el bebé llora mucho, es porque algo ocurre y debe ser atendido”, observa Marcelo.
6
Alimentarse mal cuando se está amamantando
“Para producir una cantidad de leche suficiente para el bebé, la madre debe comer un poco más (casi 300 calorías) que de costumbre y beber agua suficiente para saciar la sed. Es fundamental comer y beber de forma saludable y descansar siempre que sea posible”, aconseja Cláudia Hallal, pediatra nutrióloga, miembro de la Sociedad de Pediatría de Rio Grande do Sul.
7
Pensar que la leche materna no es suficientemente buena
“Hasta los seis meses, la leche debe ser ofrecida siempre que el niño desee, cuando tenga hambre o sed. No hay “leche mala”; toda leche materna es fuerte y buena. Después del nacimiento, la producción de leche puede parecer pequeña, pero es suficiente para las necesidades del niño. En la medida en que el bebé mama, la producción de la leche también aumenta proporcionalmente”, explica Cláudia.
8
No coordinar tus horarios de sueño con los del bebé
“Cuando mi hijo nació, tuve muchos problemas con los horarios de sueño. Mientras él dormía, yo limpiaba la casa, trabajaba o veía tele. El problema es que después de las primeras semanas, yo estaba muy cansada. Necesité que oír los consejos de mi madre y dormir mientras él dormía. Fue la única forma de adaptarme a su ritmo y descansar”, dice Luana Costa, 35 años.
9
Creer que cuando el bebé llora, es porque tiene hambre
“El bebé llora como una forma de comunicarse, que no necesariamente está relacionad al hambre. A veces es calor, sed, o que tiene el pañal sucio. El llanto por cólicos es muy característico, porque es un llanto intenso, repetitivo, de larga duración y, en general, en horarios específicos. Otra situación es simplemente querer atención. Lo importante es que la familia mantenga la calma para intentar identificar el motivo del llanto. Con el tiempo, los padres conseguirán entender y tranquilizar a su hijo”, garantiza Marcelo.
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Desistir rápidamente de la papilla u otros alimentos
“A los seis meses, empezamos a ofrecerle papillas, pero mi hija rechazaba todas las opciones Al principio, quise rendirme manteniendo solamente la lactancia materna por algunas semanas más. Sin embargo, después de que mi médico me concientizara sobre la importancia de una alimentación sólida, resolví insistir y ella se adaptó. Fue cuando comprendí que necesitaba esforzarme para estimular su desarrollo”, dice Midiã Rocha, 29 años.
11
Hacer comparaciones con otros bebés de la familia
“Ese es un error común, pues las madres primerizas, al no tener tanta experiencia en los cuidados del bebé, acaben comparándolos con otros. Eso puede generar angustia en la madre y desgaste en relación a los miembros de la familia. Las madres necesitan saber que cada bebé tiene un desarrollo y personalidad que difiere de uno a otros”, afirma Cyntia Boscovich, psicóloga y psicoanalista.
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No oír los consejos de otras madres
“Desde el comienzo del embarazo, leí mucho sobre los primeros años del bebé. Pero en la práctica, muchas cosas no pueden ser aprendidas en los libros y me sentí perdida. Al principio, rechacé el consejo de mi madre y de otras mujeres de la familia, pero me di cuenta de que las experiencias de otras personas eran valiosas y me ayudaron a aclarar dudas y cuidar mejor de mi bebé “, admite Elaine Bortello, de 38 años.
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Mantener al bebé muy abrigado cuando hace calor
“Hay que recordar que, aunque sientan un poco más frío que un niño mayor, el bebé también siente el calor. Las manos frías son una característica del recién nacido y no significa que tengan frío. Podemos chequear en el pecho del bebé si tiene calor o no. La madre debe observar si el bebé está sudando, que es una clara señal de que está vestido en exceso. El niño debe ser capaz de moverse. Con mucha ropa, el bebé puede molestarse o incluso tener complicaciones más graves, como la fiebre y la deshidratación “, dijo Marcelo.
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Adornar mucho la cuna y olvidarse de la seguridad
“Como cualquier madre primeriza, quería hacer un dormitorio de ensueño para mi hijo. Gasté mucho en decoración y en peluches. Cuando Enzo tenía cuatro meses, uno de los adornos que colgaba de la pared de la cuna se desprendió y cayó justo encima de él. Tuvo una pierna inmovilizada durante unas semanas. Después de eso, me fui a casa y saqué todo de la habitación, dejando sólo lo que no podía, de ninguna manera, hacer daño a mi hijo”, dice María Tereza Holanda, 32 años.
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Gastar en tonterías y no priorizar lo que es útil
“Cuando se es madre primeriza, tenemos la voluntad de comprar siempre el producto más caro y lleno de detalles. En mi primer embarazo, compré excesivamente y, durante las primeras semanas después de dar a luz, me di cuenta de que mucho de lo que compré no tenía ninguna utilidad. Por el contrario, tuve que comprar de apuro, otras cosas que no había tenido en cuenta por no saber de su importancia. En el segundo embarazo, sólo compré cosas de primera necesidad y he gastado un tercio en comparación con el primer embarazo” comparte Ana Paula García, de 43 años.

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