El sufrimiento afecta a nuestro cuerpo

 La Universidad de Los Ángeles investiga las raíces que comparten el dolor físico y el mental.

“Los palos y las piedras pueden romper mis huesos, pero las palabras no pueden herirme.”

Este antiguo adagio ha sido puesto en tela de duda por una investigación realizada por la doctora Naomi Eisenberger, quien descubrió que el rechazo social y el dolor físico están íntimamente ligados en el cerebro. 

sufrimiento

La revista Pain reportó que para probar el cambio de percepción del dolor, la doctora Eisenberger reclutó a 75 aspirantes para explorar cómo las percepciones del dolor físico cambiaban determinadas circunstancias sociales variables.

Primero, los investigadores identificaron el umbral del dolor personal de cada participante, aplicando diferentes grados de calor en un brazo. Los participantes calificaban el dolor que sentían hasta que el nivel alcanzaba el grado de “muy desagradable”. Esto estableció una base para los umbrales de dolor en condiciones normales.

Luego los participantes jugaron a “lanzar la pelota”, un juego en el que aparecían tres personajes en la pantalla del computador. Un personaje representaba al participante y los investigadores le explicaron que los otros dos eran manejados por personas reales; aunque de hecho el computador estaba a cargo de todo el juego.  Al participante se le incluía socialmente en el juego (se lanzaban bolas a su personaje), o se le excluía, (nunca se lanzaban bolas a su personaje). En los últimos 30 segundos del juego, se volvía a aplicar calor en el brazo del participante y se volvían a clasificar los niveles de dolor.  

Como era de esperarse, las personas que habían sido socialmente excluidas reportaron 67% más estrés social, en promedio.  Pero lo más sorprendente fue que las mismas personas que reportaban gran estrés social, también reportaron niveles más altos de dolor al final del juego, mostrando así la existencia de una relación entre el dolor físico y el social.

 Otros estudios sobre control emocional

Numerosos estudios de resonancia magnética funcional han confirmado que tanto el dolor físico como el emocional activan la corteza cingulada anterior dorsal del cerebro. Otros estudios señalan que las personas que sufren de ciertas condiciones físicas, tales como dolor crónico, son más susceptibles de sufrir ansiedad emocional y experimentar el rechazo social más intensamente.

Un estudio reciente aparecido en Journal of Neuroscience señala que los investigadores exploraron un método para mejorar el control emocional por medio de la adaptación de una práctica de memoria activa denominada n-back. En la práctica estándar n-back las personas debían recordar diferentes estímulos visuales o auditivos de 1, 2, 3, pruebas anteriores; en este caso se les enviaban imágenes de diferentes expresiones visuales y palabras cargadas de contenido emocional, como muerte y maldad. De los 34 participantes aquellos que durante 20 días habían realizado la práctica de control emocional, manejaron mejor su angustia cuando más tarde les proyectaron películas de eventos traumáticos.

Estos dos estudios son preliminares; comprender mejor y aumentar el control emocional en el futuro, plantea un gran número de preguntas. Pero a medida que los investigadores continúan explorando el complejo funcionamiento de la mente humana, existe mayor evidencia de que algunas funciones, al parecer sin relación alguna, de hecho comparten funciones cerebrales subyacentes.

Estas fascinantes observaciones de la base neuropsicológica de la angustia emocional son solo breves miradas a la superficie de lo que podemos aprender sobre el control del impacto emocional en nuestras vidas diarias.

http://blog.lumosity.com/how-heartache-can-hurt-your-body/#sthash.b338t0jp.dpuf

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