Nosotros

¿Qué podemos concluir cuando tomamos consciencia que nuestro Yo, tan preciado para cada uno, no es sino el resultado de todo lo que se encuentra fuera de nosotros, más allá de nuestro alcance y control? 

Solo tenemos cinco sentidos para discernir lo que nos rodea, para después procesar, pensar, sentir, actuar. Todo está fuera de nosotros, personas, objetos, que nos definen, nos determinan, porque constituyen nuestros segundos, nuestros minutos y sin ellos no seríamos absolutamente nada. 

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Nos encontramos en un escenario espléndido, pleno de puestas de sol, de atardeceres distintos, lo mismo que el amanecer y el transcurrir del día, porque ninguna nube que contemplamos volverá a ser la misma, ningún rayo de sol brillará del mismo modo.  Es el enigma del lugar en el que vivimos diariamente, donde plantaron su huella nuestros antepasados y el que heredaremos a nuestra descendencia.

Todas esos rostros que vemos a diario, luchando perpetuamente con las  emociones causadas por los comportamientos de sus semejantes, buscando algo que los llene, que dé forma a sus propias sensaciones, tratando de dilucidar constantemente entre el bien y el mal, lo amargo y lo dulce, y la infinidad de las tonalidades que se derivan de ellos.

Todo incide en nuestra mentalidad individual y colectiva. La acción, buena o mala de un solo individuo crea el mismo efecto que una piedra que lanzamos al estanque: una gran cantidad de ondas viajará en círculos concéntricos en toda su extensión y ya nunca volverá a ser el mismo.  

El vencedor, el derrotado, el valiente, el cobarde, el ambicioso el generoso, el malvado, el bondadoso, el indiferente, el preocupado, todos influyen en nuestro espíritu.  Nuestras palabras, incluso las miradas crean realidades, universos, en la consciencia de los otros, y las de ellos en nosotros.  Ellos viven en nosotros y nosotros en ellos.     

Todo esto constituye mi mundo, léase, yo mismo, mi Yo, pues ¿cómo saber con certeza lo que ocurre en el mundo del otro?  Solo somos dueños de nuestra propia parcela intangible dentro del polvo del universo. El amor que nos dan hoy moldea, agrega a nuestro ser,  el desamor de mañana reducirá el alma.  Habremos cambiado, seremos otra persona distinta.  Sin todo esto no seríamos nada.

Este es el misterio del ser, que lucha por protegerse, por conservar, por defender la identidad, la integridad, el corazón.  Busca caminos y senderos, ya sea controlando, manipulando, ocultándose, refugiándose, probando retrocediendo, volviendo a empezar, dando, recibiendo, calculando, rara vez amando, entregándose sin reservas.

Sin embargo, está claro que todos estamos unidos por un entramado imposible de deshilar. Está claro que aún no hemos descubierto la manera de funcionar de acuerdo a este esquema inmutable.  Pero podemos descubrirlo en la conexión consciente con el resto de la humanidad, sabiendo que amarlos significa amarse a sí mismo.  

Necesito de Todos, Necesito de Ti

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