¿Por qué todos deberíamos trabajar menos?

Es evidente que la crisis que enfrenta la economía social y laboral es tan apremiante que los hombres de negocios más importantes buscan la manera de resolver el problema del desempleo, la producción, el consumo, así como la creciente inestabilidad social y familiar. No es una tarea sencilla porque se requiere de la buena voluntad de todos los involucrados, es decir, de la humanidad entera.
La solución consiste en una cultura, una sociedad empática, que se responsabilice de todos y cada uno de sus integrantes, que comprenda que un reducido grupo de individuos no puede detentar grandes riquezas porque crea un desequilibrio que acabará por arrastrarlos a ellos también al desconocido abismo de la quiebra global.
Es necesario repensar la economía, la ganancia rápida, el consumo excesivo, tan enraizados en la mente colectiva.  Enfocarse en equilibrar la riqueza, volver al consumo medido, en cuidar del planeta, en educar a la gente.
Se dice rápido pero podría tomar décadas planearlo e implementarlo.  La solución es empezar por casa: trabaje duro, mida sus gastos, cuide de su ambiente, consuma alimentos saludables, pero sobre todo enseñe a sus hijos a ser responsables de la colectividad, ame a su familia y sea un ejemplo para todos.  

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El segundo hombre más rico del mundo, Carlos Slim, ha asegurado que deberíamos tener una semana laboral más corta. En concreto, tres días con jornadas de 11 horas y jubilación entre 70 y 75 años. «Con tres días de trabajo a la semana tendríamos más tiempo para relajarnos y tener más calidad de vida. Tener cuatro días libres sería muy importante para generar nuevas actividades de entretenimiento y otras forma de ocupar nuestro tiempo”, afirmó en el XX Encuentro Anual de la Fundación Círculo de Montevideo.

Los empleados de Slim podrán elegir entre una semana de cuatro días laborables u otra de cinco días y jubilarse en torno a los 50 años

La pregunta es: ¿deberíamos hacerle caso? ¿Es esta idea factible? Slim ha decidido que por probar no quede. Ha puesto en marcha algo similar en su mayor empresa, Telmex: sus más de 50.000 empleados podrán elegir entre disfrutar una semana de cuatro días laborables y retrasar su jubilación o trabajar cinco días y jubilarse en torno a los 50. Lo cual ha puesto de manifiesto el problema de base del concepto: por muy bien que los empleados hayan recibido la noticia, varios economistas de su país ha puesto en duda qué pasaría con los sueldos en este supuesto en el que la jornada pasaría de 48 a 33 horas a la semana.

Slim no es el primer partidario de este enfoque laboral. Larry Page, cofundador de Google, ha defendido la necesidad de “encontrar una forma coordinada para reducir la semana de trabajo”. Según los antropólogos, añadió, la vivienda, la seguridad y las oportunidades de futuro propias y para nuestros hijos son las claves para nuestra felicidad. “La cantidad de recursos y de trabajo que en realidad necesitamos para conseguir estas cosas es bastante pequeña. Supongo que menos del 1% de las que usamos en estos momento. Así que, la idea de que todo el mundo tiene que trabajar frenéticamente para satisfacer sus necesidades no es cierta”, agregó.

Las semanas laborales más cortas ayudan a resolver el exceso de trabajo, el desempleo, las desigualdades o la falta de tiempo para vivir de forma sostenible. Anna Coote, jefa de Política Social de la Fundación Nueva Economía británica

Por su parte, Anna Coote, jefa de Política Social de la Fundación Nueva Economía británica (NEF, en sus siglas en inglés), también aboga por esta teoría. Apuesta por una semana laboral de 30 horas en lugar de las 40 de Reino Unido y España (la media en nuestro país según el último Eurostat fue de 37,8) o las 45 de Chile –sin olvidar las fórmulas mixtas que imperan en Finlandia o los países nórdicos donde se combinan jornadas completas, parciales y días de descanso– y argumenta que Alemania o los Países Bajos tienen economías más fuertes que EE UU o Reino Unido con menos horas de trabajo. “Las semanas laborales más cortas ayudan a resolver el exceso de trabajo, el desempleo, las desigualdades o la falta de tiempo para vivir de forma sostenible”, mantiene. “Hay que repensar la forma en que dividimos nuestras horas entre las actividades remuneradas y no remuneradas, asegurándose de que todo el mundo tenga un justo tiempo libre”.

La idea de que todo el mundo tiene que trabajar frenéticamente para satisfacer sus necesidades no es cierta. Larry Page, cofundador de Google

Para llevar a cabo su idea, Coote recomienda ir acortando la jornada de forma gradual instando a las empresas a dar más tiempo libre a sus trabajadores en vez de más salario. Aunque aquí es donde podrían llegar las fricciones y los problemas. Y no solo en países como el nuestro donde tener un salario digno ya es todo un reto. Miremos por ejemplo a EE UU donde cada vez los trabajadores son más reacios a cogerse vacaciones. La pregunta, en definitiva, sería saber si es verdad esa versión anglosajona del dicho que avisa de que «el tiempo es dinero”.

Fuente: El Pais

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