Mi cuerpo, mi desafío: El importante rol de la familia

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De forma azarosa o por cargas genéticas, un bajo porcentaje de personas en todo el mundo padece de extraños síndromes que parecieran ir más allá de los alcances de la medicina.

Muchos de estos casos son los que lleva a la pantalla el programa Mi cuerpo, mi desafío.

En él puede verse cómo inusuales afecciones hacen que quienes las sufren se muestren tímidos ante el contacto con otras personas, pero también cómo luchan para seguir adelante, desarrollando una unidad interior abrumadora, como es el caso de Lizzie Velasquez, que pudiste conocer en la temporada número uno de Mi cuerpo, mi desafío y quien se ha transformado en todo un símbolo de superación personal y una prueba viviente de que con esmero todo es posible.

Pero más allá de la innegable capacidad individual que posee cada uno de los personajes que han podido reponerse a su desafiante condición, existe en la mayoría de ellos un denominador común que los atraviesa: una familia activa que los apoya constantemente y de la cuales podemos desprender las siguientes enseñanzas:

1. Es necesario aceptar cuanto antes la enfermedad: Si bien su negación una vez que es descubierta es una reacción frecuente, Wendy Brennan, Directora de NAMI, centro de atención especializado de Nueva York, afirmó que “Las familias tienen que aprender a participar de manera significativa en la recuperación y darse cuenta de que su aceptación tendrá un impacto positivo en cómo responde el ser querido”. Por ello, es necesario que el núcleo afectivo se preparar para poder superar el primer impacto y ayudar al enfermo lo más rápido posible.

En este sentido, Lizzie Velasquez resalta de sus progenitores esa capacidad tan importante de pronta recuperación de la que habla Brennan: “Fui el primer hijo de mis padres y cuando nací los médicos (…) les dijeron: ‘solo queremos advertirles. No esperen que su hija pueda hablar, caminar, gatear, pensar o hacer cualquier cosa por ella misma’. Lo primero que les contestaron fue: ‘Queremos verla y vamos a llevarla a su casa, amarla y criarla como mejor podamos’. Y eso fue lo que hicieron. Fui criada 150 por ciento normalmente”, más allá de su extraño síndrome.

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2. Informarse y hablar al respecto es esencial: Eric Leventhal, trabajador social del Hospital Bellevue, también de la ciudad de Nueva York, explicó que “las familias necesitan ser educadas acerca de la enfermedad y aprender a comunicarse eficazmente con su ser querido con el fin de fomentar mejores resultados”. Así que, una vez aceptada la enfermedad, será de mucha ayuda informarse y hablar en familia abiertamente de ella.

En la primera temporada de Mi cuerpo, mi desafío, otro de los casos abordados fue el de la joven Workitu Debebet, que nació con un gemelo parásito creciendo en su propio cuerpo. Debido a su posición económica, la familia Debebet pasó mucho tiempo sin poder informarse y asesorarse correctamente sobre la mejor forma de atender a la pequeña, razón por la cual ésta llegó a cumplir 15 años sin ser tratada. Una vez que pudo serlo, de la mano de sus seres queridos y de médicos dispuestos a ayudarla, Workitu pudo emprender un largo, pero exitoso, camino de recuperación.

3. No dejar que la enfermedad defina al ser querido: Cuando Velasquez se dio cuenta de que otros niños no la aceptaban por su peculiar apariencia, quedó devastada. Fue entonces, recuerda, cuando sus padres le dijeron: “Lizzie, lo único que es diferente en ti es que eres más pequeña que el resto, tienes este síndrome, pero él no va a definir quien eres. (…) ve al colegio, levanta tu cabeza, sonríe, continua siendo tú misma y la gente verá que eres como ella”. Gracias a su incondicional apoyo, Velasquez aclara: “Le doy crédito de casi todo que he hecho en mi vida a mis padres”.

Que el otro cargue con una afección no quiere decir que ésta abarque absolutamente todos los costados de su vida ni la totalidad de sus pensamientos y esto es algo que cada integrante de la familia debe tener en cuenta.

4. Dejar atrás la lástima: Compadecerse de quien sufre una extraña o dura condición pareciera ser el camino equivocado. Esto es algo que también recalca Velasquez sobre su conmovedora historia de vida: “Tengo un sistema de apoyo increíble alrededor que nunca me tiene lástima” y que “siempre está ahí para levantarme cuando estoy triste y para reír en los buenos momentos” sin hacer distinciones.

5. Detener el estrés: Leventhal advierte que si, ante una afección que padece un miembro de la familia, “se mantiene baja la temperatura emocional en la casa y se conserva la calma, el individuo que está enfermo por lo general responderá mucho mejor “. Si todos están bien informados y asesorados sobre cómo proceder en cada etapa de la condición del enfermo, seguramente el estrés que ésta genera en todos disminuya considerablemente.

¿Qué opinas de este tema?, ¿estás de acuerdo con estas enseñanzas? No te pierdas otras historias sorprendentes de las cuales podrás desprender más en Mi cuerpo, mi desafío.

Fuente: Tu Discovery

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