Buscan que la gente viva más tranquila después del trabajo

Es bien sabido que en todos los países del mundo los empleados sufren de estrés porque no se les permite desconectarse de sus computadoras o teléfonos móviles una vez que termina la jornada laboral convirtiéndose en verdaderos esclavos con la bola negra (blackberry) atada al pié.  Obviamente ya hemos llegado al límite y ahora ya se empieza a regular esta práctica.
La presión por guardar el empleo no debe interferir con el tiempo que una persona debe dedicar a su familia, a descansar, y a otras ocupaciones para su crecimiento interior.

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Es por el avance de la tecnología fuera del horario laboral. En Europa ya regulan el uso del celular y obligan a las empresas a proteger a sus empleados. En el país aún falta un debate sobre el problema.

Tienen todo lo que necesitan para trabajar al alcance de un clic, perono tienen límites en su jornada laboral. Se sabe: las empresas aprovechan la mayor disponibilidad que brindan las nuevas tecnologías para aumentar la carga de trabajo, especialmente en los niveles directivos y de gestión. En Europa, donde varios países buscan ponerleun coto legal al asunto, se llegó al punto de definir a la jornada laboral, no por el tiempo de trabajo, sino por el tiempo de descanso. ¿Y por casa, cómo andamos? Especialistas consultados por Claríncoinciden en que aún no se inició un debate serio sobre el impacto tecnológico en el trabajo, “una problemática que amerita un análisis puntual y una regulación que le de seguridad a empleados y compañías para evitar los conflictos”.

En Francia, los empleados que desempeñan cargos en asesoría técnica, ingeniería, servicios informáticos, recursos humanos y consultoría, entre otros, están obligados a apagar el celular y las PC fuera del horario de trabajo. Un acuerdo sectorial –firmado en abril entre cámaras que nuclean a directivos y las compañías– dispuso que los aparatos tienen que desconectarse durante 11 horas diarias y los fines de semana. Y las empresas deben supervisar que esa prohibición se cumpla. El trabajo por objetivos y la competitividad extrema crearon en ese país un clima de alta tensión: el año pasado el ex presidente de France Telecom (ahora Orange), Didier Lombard, fueprocesado por acoso moral tras el suicidio de una treintena de empleados entre 2008 y 2009.

El “derecho a desconectarse” también se abre camino en Alemania donde se multiplican las iniciativas. “En la medida en que el trabajo penetra cada vez más en la esfera privada, los empleados sufren más estrés, más ‘burn out’ (agotamiento) e incapacidad para desconectarse”, constata un informe que agrupa 23 estudios internacionales reunidos por el Instituto Federal de Seguridad y Salud Ocupacional de Alemania (BAuA). Uno de ellos dice que los días de ausencia por baja médica por trastornos psíquicos subieron más del 40% entre 2008 y 2011.

Algunas iniciativas alemanas: IG Metall, el constructor de automóviles Volkswagen, decretó una “tregua” diaria de recepción de mails en los teléfonos profesionales. Los servidores de la empresa no envían mensajes a los teléfonos entre las 18:15 y las 7:00. La medida, que inicialmente iba destinada a mil asalariados, fue ampliada a 5.000 del total de 255.000 que tiene el grupo en Alemania. Más de 30.000 empleados de su competidor BMW tienen autorización para trabajar fuera de los locales de la empresa en horarios especiales y si alguien pasa una hora respondiendo correos durante el fin de semana, por ejemplo, puede contabilizarla como hora extra.

Encuestas de la consultora Trabajando.com muestran cómo viven los trabajadores argentinos el día a día entre la vida personal y laboral. Algunos datos: el 41% le dedica más tiempo a su actividad laboral que a su familia; el 35% afirma que el exceso de trabajo les generó problemas de salud; y el 20% dice que no se desconecta completamente del trabajo cuando se toma vacaciones.

Es que hay determinadas compañías con especializaciones en tecnología o inversiones, que ameritan un estado online permanente. A los gerentes, de línea media para arriba, las empresas les dan un celular de última generación y la conexión queda implícita, aunque muchas veces no está acordada. Surgen entonces los sobreentendidos y la necesidad de poner límites sin arriesgar el puesto de trabajo. “Aquellos que no tienen la capacidad de poner límites, se terminan enfermando por las demandas extendidas hasta la medianoche”, describe Alberto Attias, presidente de la consultora Vimalakirty Coaching y Management.

¿Qué dice la legislación argentina sobre el “derecho a desconectarse”? “Las leyes no contemplan esos conceptos, pero sí la disponiblidiad de los trabajadores dentro de los límites de la jornada de trabajo”, explica aClarín Marcelo Brandariz, gerente de la consultora PwC Argentina. “La normativa vigente establece que al trabajo fuera de la jornada laboral se debe pagar como hora extra. También fija que entre la finalización de la jornada y el inicio de otra debe haber 12 horas de intervalo, y un día y medio el fin de semana. En este encuadre no entran los directores y gerentes que trabajan full time porque, se entiende que en esos casos, la retribución acordada lo incluye. La legislación prevé limitaciones a la cantidad de horas extra trabajadas: si se excede ese cupo hay que pedir autorización al Ministerio de Trabajo y explicar las razones.”

Fuente: Clarin

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