América Latina: oportunidad para el desarrollo sostenible

El imparable progreso económico de América Latina y sus retos para el desarrollo se convierten en un foco de atracción para economistas, sociólogos e investigadores que ven en el continente algunas recetas para el crecimiento sostenible.

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En 15 años, muchos países de América Latina se han ido diferenciando cada vez más por la cualificación de un capital humano altamente competitivo en el mercado internacional. Este nuevo escenario marca un antes y un después para muchas de estas economías tradicionalmente basadas en la explotación de recursos naturales.

Este nuevo escenario emerge, en gran parte, por el acceso de las clases populares a la educación superior. La escalada de las universidades latinoamericanas en las clasificaciones mundiales es sólo uno de los ejemplos de cómo se ha llegado hasta esta situación.

Por ejemplo, la Universidad Nacional y Autónoma de México (UNAM) [la más grande de Latinoamérica] y la Universidad de São Paulo ya se sitúan entre las 200 mejores universidades del mundo, desbancando por primera vez a algunas europeas como la de la Universidad de Barcelona (UB).

El desarrollo de centros de investigación científica es otro de los signos de la nueva América Latina.

En pleno Siglo XXI, el continente ya se ha convertido en un referente mundial en áreas como el desarrollo de energías renovables y la tecnología de alimentos, donde destacan Brasil y Chile, y el estudio de la diversidad y de los recursos genéticos, donde Colombia cuenta con prestigiosos centros de investigación tecnológica, como el de la Universidad de Pereira.

Este conocimiento de alto valor competitivo y del interés de las grandes corporaciones internacionales contrasta con la todavía latente brecha del conocimiento en América Latina.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), a través de su Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y  Social (ILPES), prevé para América Latina una reducción importante de las bolsas de pobreza en un muchos de los países por debajo del 20%. La brecha del  conocimiento no descenderá, según estos estudios, hasta el 28%.

Diferentes organismos como el Banco Mundial e incluso la Unión Europea alertan de la importancia de superar este desajuste para asegurar un desarrollo sostenible.

Desarrollo sostenible

La deforestación, por ejemplo en el Amazonas y los Andes, ha generado en los últimos años la colaboración internacional entre distintos equipos de investigadores.

La regeneración ecológica de estas áreas también ha motivado el debate sobre la creación de modelos energéticos alternativos al de los combustibles fósiles.

En 2012 la Universidad de Edimburgo fundó el Instituto de las Américas, en São Paulo (Brasil) para fomentar la colaboración entre diferentes países latinoamericanos para responder a los retos tecnológicos de la crisis energética global.

Desde la creación de este instituto, la universidad de Edimburgo reúne anualmente en un foro dirigido a ejecutivos de empresas multinacionales, académicos, representantes de ONG y estudiantes para estudiar los retos del desarrollo sostenible. El último de estos encuentros tuvo lugar el mes pasado en Edimburgo.

Retos sociales

Superar la gran brecha de la sociedad del conocimiento del siglo XXI se situa como el reto inminente para la región. Dos ONGs que trabajan en cooperación educativa, Teach First y TECHO, coinciden en que hace falta un análisis más profundo sobre los efectos de la pobreza y la sociedad del conocimiento.

Luke Openshaw representa a TECHO, una ONG que se encarga de facilitar y construir viviendas básicas en los barrios marginales de ciudades latinoamericanas. Según observa Openshaw, las comunidades rurales, las clases populares, y sobre todo, la población femenina quedan frecuentemente excluidas del acceso a la educación.

En uno de sus programas, en Brasil, TECHO facilita casas temporales a los estudiantes universitarios que vienen del campo.

Esta ayuda les permite poder afrontar los gastos de su carrera que teóricamente es gratuita. El trabajo de esta organización demuestra la importancia de cómo se debe influir en el contexto social para poder dotar de instrumentos reales como casa, libros o apoyo material para que los derechos fundamentales como la educación gratuita sean efectivos.

Los problemas psicológicos que genera la pobreza son a menudo descuidados por las autoridades educativas.

En ese sentido, Jordan Fleary, de la organización Teach First señala que uno de los grandes problemas con los que se encuentra su organización para integrar a los niños/as de las clases humildes es su falta de autoestima para poder liderar proyectos colectivos.

Fleary destaca como estos estudiantes carecen de comprensión en sus familias para los retos que deben afrontar en una sociedad moderna y esto los acompleja con respecto a otros compañeros. Teach First desarrolla diferentes programas con profesores voluntarios para fomentar en niños y niñas de las clases desfavorecidas sus capacidades de liderazgo, así como el desarrollo de todo su potencial. Las consecuencias psicológicas de la exclusión social solo se superan con una intervención directa, afirma Fleary.

En definitiva, de la manera en la que se enfrenten y solucionen los problemas educativos y también los energéticos en América Latina puede representar una gran oportunidad global para diseñar nuevos modelos de crecimiento económico basados en la inclusión social y la justicia medioambiental.

Fuente: The Prisma

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