Recordando a… William Shakespeare

Un 3 de Mayo de 1616 Por el calendario gregoriano que nos regimos en la actualidad, fallece en Inglaterra el “Cisne de Avon”, William Shakespeare, dramaturgo y poeta inglés autor de conocidas obras de gran éxito que comunican un profundo conocimiento de la naturaleza humana, considerado el más importante autor en su país. Para el calendario juliano vigente en el país y en la época, sin embargo, su muerte ha sido el 23 de abril de 1616

William Shakespeare, nació en Stratford-upon-Avon, Warwickshire, Reino Unido el 26 de abril de 1564 , fue un dramaturgo, poeta y actor inglés. Conocido en ocasiones como el Bardo de Avon (o simplemente El Bardo), Shakespeare es considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más grandes autores la literatura universal. Las obras de Shakespeare han sido traducidas a las principales lenguas y sus piezas dramáticas continúan representándose por todo el mundo. Además, muchas citas y aforismos de sus obras han pasado a formar parte del uso cotidiano, tanto en el inglés como en otros idiomas.

William Shakespeare es clave en el desarrollo de las letras inglesas. Sus obras de teatro son consideradas auténticos clásicos atemporales y su influencia a lo largo de la historia de la literatura es indiscutible. Si bien sus datos biográficos son pocos y muchos de ellos, inexactos, se ha llegado a la conclusión de que nació en Stratford-upon-Avon, de familia adinerada, aunque carente de poder en la zona, al parecer el joven Shakespeare recibió una educación superior a la media, aunque sin llegar a una formación universitaria.

A los pocos años de contraer matrimonio, y de ser padre, Shakespeare se mudó a Londres y comenzó su carrera en el teatro, primero como dramaturgo y luego pasando a dirigir su propia compañía de teatro, en la que también hacía las veces de actor, llegando a alcanzar una gran popularidad, siendo muy conocidas sus actuaciones en el teatro The Globe De las obras de Shakespeare, creadas en una época de transición en el teatro isabelino, habría que destacar casi todos sus títulos. Sus obras han sido interpretadas y adaptadas en innumerables ocasiones y son todavía hoy representadas y consideradas como fuente de inspiración. Quizá, si hubiera que elegir, habría que señalar Romeo y Julieta, El rey Lear, Hamlet, Macbeth o Julio César, entre las tragedias, y El sueño de una noche de verano, El mercader de Venecia, La tempestad o La fierecilla domada, entre las comedias. También habría que dedicar especial atención a sus recreaciones históricas, como Enrique VIII o Ricardo III, entre otras. En el campo de la poesía, Shakespeare celebra el amor con sus versos, destacando especialmente su serie de Sonetos o en Venus y Adonis.

Así habla Hamlet en uno de sus más célebres discursos:

Hamlet:   ¡Ser, o no ser, es la cuestión!—¿Qué debe

 más dignamente optar el alma noble

entre sufrir de la fortuna impía

el porfiador rigor, o rebelarse

contra un mar de desdichas, y afrontándolo

desaparecer con ellas?

Polonio a su hijo Laertes en Hamlet:

POLONIO.– … Vete con mi bendición … y con estos consejos,

que has de conservar en la memoria. Guárdate de decir lo que piensas y nunca

pongas en acción pensamientos impropios de ti. Sé sociable pero no excesivamente.

Sé fiel a los amigos que te muestren fidelidad, pero no ofrezcas la mano al primero

que llegue. Cuídate de enzarzarte en una riña, mas una vez que te hayas

comprometido, lucha con tal furia que tu contendiente nunca más se atreva a

importunarte. Escucha a muchos y habla a pocos. Acepta la crítica de todos y no

critiques a nadie. Compra la ropa más cara que puedas, pero no gastes el dinero en

fruslerías – debes vestir elegante, no llamativo ni barato … pues el hábito a veces

hace al hombre, como bien saben los franceses de rango y calidad. Ni prestes ni

tomes dinero prestado: si prestas a un amigo, perderás dinero y amistad; y si tomas

prestado, pronto te arruinarás. Pero por encima de todo, nunca te mientas a ti

mismo; pues de esto se sigue, como la noche al día, que no engañarás a nadie.

Adiós, hijo mío, y que mi bendición y mis consejos vayan siempre contigo.  

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *