Decí «no» al maltrato en tu trabajo

“Sí, señor” es el nombre de una comedia norteamericana con cierta repercusión, cuyo protagonista, Jim Carrey, encarna a un hombre de mediana edad deprimido, pesimista y abúlico que, luego de concurrir a un seminario de autoayuda, decide decir “sí” a todas las situaciones que se le presenten. Al principio, su vida da un giro importante y se le abren nuevas oportunidades para disfrutar y crecer pero, conforme pasa el tiempo, se da cuenta que su falta de capacidad para decir “no” y establecer límites, lo coloca en una postura irreal y artificial, en donde se perdía de vivir lo que realmente precisaba.

En el ámbito laboral, podemos estar expuestos a situaciones que nos causen angustia, malestar e indignación. Un jefe que ejerce mal su liderazgo, compañeros competitivos y envidiosos o clientes manipuladores pueden generarnos un alto nivel de estrés que, si no lo procesamos a tiempo, degenera en enfermedades psicosomáticas, problemas anímicos, baja en el rendimiento laboral y otras yerbas amargas.

El maltrato laboral consiste en aquellas conductas, actitudes y expresiones inadecuadas y agresivas que se dirigen hacia otro, causándole dolor emocional, angustia y bronca. El maltrato puede provenir de tu jefe, empleado, colega, cliente o compañero de trabajo. No importa el cargo, ni la jerarquía.

Violencia-trabajo

Hay veces que estas expresiones negativas son bien claras y reconocibles. Por ejemplo:

– Un jefe que te insulta, presiona de más o te rebaja.

– Un cliente que te menosprecia abiertamente.

– Un compañero de trabajo que te ignora o destrata cuando la relación requiere que estén comunicados entre sí.

– Un empleado que no cumple con tus directivas que son las que debe ejecutar.

– Un cliente que no te paga por tus honorarios y repite este patrón en forma frecuente (y vos continúas misteriosamente trabajando con él).

Otras veces, estas expresiones negativas pueden estar disfrazadas y “acarameladas” como:

– Un cliente que insiste en pagarte el mismo monto de dinero desde hace años sin actualizar tus honorarios y, cuando lo planteás, se hace el desentendido.

– Un jefe que, en forma suave y controlada, minimiza tus reclamos y te pide “por el bien de la empresa” que des todo (aun cuando eso puede llevarte a padecer enfermedades).

– Un colega que hace bromas y chistes con vos y ciertas características físicas tuyas (pelado, gordura, etc.) que a otros causa gracia pero a vos te duele.

¿Identificás alguna de estas actitudes y conductas en tu ámbito laboral? ¿Estás expuesta a malos tratos con algún cliente, jefe o colega? Es importante que comprendas que ningún trabajo precisa de personas que accedan a ser maltratadas ni rebajadas. El maltrato puede subsistir cuando, al recibirlo, no hacemos nada y permanecemos paralizados sin decir “¡no!”

 

Las siguientes son algunas sugerencias para evitar malos tratos en tu trabajo:

1. Potenciá tu capacidad de confrontar… Con vos misma. Muchas situaciones de maltrato laboral se producen cuando creemos erróneamente que el precio que debemos pagar por permanecer en un trabajo es aceptar agresiones o situaciones desagradables. ¡Falso! El primer paso para interrumpir el maltrato externo es confrontar nuestras creencias limitantes que nos llevan a aceptar situaciones negativas para nuestra vida. Confrontar a nuestro aspecto pasivo y masoquista nos ayuda enormemente a cambiar nuestra forma de pararnos frente a personas abusivas y agresivas.

2. Entrena tu asertividad. Comunicarte asertivamente significa expresar claramente a quienes intentan maltratarte que no estás dispuesta a aceptar agresiones ni ironías. No precisás mostrare agresiva ni pasiva. Tan solo firme y clara en comunicar que no son de tu agrado ciertas actitudes y que preferirías que esa persona se comunique con vos de otra manera más adecuada. Por supuesto que esto es un proceso que requiere practica, no saldrá fluido de un momento para otro. Pero practicar la asertividad en tu vida te permitirá prevenir enfermedades causadas por el disgusto de aguantarte malos tratos y te ayudará a sentirte potente y auto valorada. Tan solo preguntate: ¿a qué situaciones de mal trato estás dispuesta a decir “no”?

3. Buscá apoyo en tus amigos y colegas. Para poder detener malos tratos laborales, nada mejor que procurar el apoyo de amigos, familiares o colegas con los cuales compartir nuestras dificultades. Saber que contamos con apoyo tanto dentro como fuera de nuestro trabajo, nos permite sentirnos seguros, nutridos y apoyados para confrontar los malos tratos que podemos  sentir hacia nosotros. También puede resultar de inestimable ayuda el tratamiento psicoterapéutico orientado a trabajar nuestras habilidades psico-sociales.

Fuente: El Clarín

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