Fumar modifica el cerebro de los jóvenes

Comentario:

En el pasado todos fumaban por todas partes, en lugares públicos, cafeterías, cines, restaurantes, en el autobús etc.

 Esto era normal no causaba ningún problema, a nadie le molestaba ni prestaban atención al hecho de que estuvieran fumando, o que causara un daño al cerebro por decir alguno de los órganos de nuestro cuerpo que se ven afectados por el consumo del cigarrillo.

Hoy en día está prohibido fumar , pues nos hemos hecho consientes de gran daño que genera en todos los lugares públicos cerrados.

 En otras palabras, vemos que si la sociedad establece cierto objetivo, el entorno influye en la persona, logrando que este pueda cambiar incluso sus firmes hábitos como el de fumar.

¡Si tan sólo pudiéramos «sintonizar» nuestra sociedad hacia los cambios que podrían llevarnos al crecimiento integral y a la unidad, ciertamente tendríamos éxito!

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En el período comprendido entre la adolescencia hasta la edad adulta temprana, el cerebro sigue en desarrollo, y es precisamente la etapa que coincide con el grupo de edad que más suele fumar. Los efectos en el desarrollo físico del cerebro de los jóvenes adultos han sido expuestos en el último estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y publicado en la revista Neuropsychopharmacology.

La clave para llegar a esta conclusión se encontró en la ínsula, una parte de la corteza cerebral ubicada profundamente en la superficie lateral del cerebro y que está involucrada en los sentimientos y en la toma de decisiones relacionadas con ellos (dolor, odio, miedo, felicidad, tristeza…). El hecho de haberse centrado para la investigación en esta parte concreta del cerebro, viene dado porque la ínsula juega un papel muy importante en el sostenimiento de la dependencia al tabaco.

Tras examinar los historiales y esta zona en particular del cerebro de 42 participantes con edades comprendidas entre los 16 y los 22 años, los investigadores encontraron que el grosor cortical de la ínsula de los fumadores era mucho más delgado que el de los no fumadores. Y no sólo eso: cuantos más cigarrillos al día fumaba el sujeto, más fino era ese grosor.

Los resultados del estudio concluyen que los jóvenes fumadores pueden experimentar ciertos cambios en la estructura del cerebro y que, esta modificación no solo sucede con los jóvenes que han fumado durante un largo período de tiempo, sino también con aquellos que lo han hecho desde hace poco.

El estudio sugiere que los cambios neurobiológicos que se producen por fumar durante este período crítico del desarrollo, podrían explicar por qué los adultos que comenzaron a fumar a una edad temprana quedaron finalmente enganchados al tabaco durante toda su vida.

Fuente: Muy Interesante

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