Un muchacho inteligente

“…Un día, George Mbekela visitó a mi madre y le dijo: “Su hijo es un muchacho inteligente. Debería ir a la escuela”. Mi madre guardó silencio. Nadie en mi familia había ido jamás al colegio, y para mi madre la sugerencia de Mbekela fue una sorpresa. No obstante, se la comunicó a mi padre, que a pesar de su propia falta de cultura —o tal vez debido precisamente a ella—, decidió de inmediato que su hijo menor debía ir al colegio. El primer día de colegio, la señorita Mdingane, la profesora, nos puso a cada uno un nombre en inglés, y nos dijo que a partir de ese momento responderíamos a él en la escuela. Era una costumbre habitual entre los africanos en aquellos tiempos, y sin duda se debía a la influencia británica. Recibí una educación británica en la que las ideas, la cultura y las instituciones británicas eran consideradas superiores por sistema. No existía nada que pudiera llamarse cultura africana”. Extracto del libro “El largo camino hacia la libertad” de Nelson Mandela.

Así, de esta manera que parecía afortunada, comenzaba a dar los primeros pasos en la vida Rolihlahla Madiba Mandela, un niño sudafricano nacido en Mvezu. Debido a la tradición del pueblo tembu, del que era miembro de la realeza, se le atribuyó un nombre que predestinaría su camino: Rolihlahla definía a un promotor de disturbios, a un revolucionario…

Más tarde, las circunstancias de la vida y la ausencia de libertad en un país colonizado, anularon su nombre étnico. A partir del ingreso en la escuela dejó de ser Rolihlahla para convertirse en Nelson y en adelante, comenzó a construirse con valor y nobleza -a través de las dificultades- en un luchador por la paz, la libertad y la democracia. Su ideal mayor y su gran deseo fue luchar por una sociedad en la que todos pudieran vivir en armonía y con iguales posibilidades.

Su vida y obra nos legaron ejemplos de justicia social, conexión, apoyo mutuo y esperanza. Las páginas de cada uno de sus libros y sus discursos nos invitan a la reflexión sobre la educación como medio para alcanzar la paz mundial. El mejor homenaje que merece este “Ser Humano” es que la humanidad, en esta época de crisis global, pueda tomar conciencia que “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”. 

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1 respuesta

  1. Adela dice:

    gran ejemplo a seguir 🙂

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