Mánchester la políglota

El género humano se distingue por su capacidad de comunicarse hablando y fue creando diversos idiomas. No podemos negar que esta diversidad de lenguajes ha provocado la separación en las personas y de los países. Por supuesto que ya dadas estas condiciones en este mundo cada día más global, el saber varios idiomas nos dan más oportunidades sociales y de trabajo.

Sin embargo, esta tendencia de separación la manifestamos de diversas formas. Es como si necesitáramos establecer una demarcación con el propósito de dejar claro lo que es mío y lo que es de los demás y en la medida que tenga más que los demás me sentiré muy satisfecho. A muy temprana edad empezamos a etiquetar, mi mamá, mi papá, mis juguetes, mi recamara, mi cuarto, mi casa mi escuela, mi auto, y así continuamos mientras estamos en esta vida.

Es una fuerza interna la que nos obliga a romper todo lo que nos conecta a los demás como si formar o tomar parte de la unidad fuera aborrecible. Preferimos la separación a la unidad.

Sin embargo, nada en el universo existe aislado, todo está ligado a procesos que se desarrollan y se entrelazan, con dependencias que se manifiestan antes y después,  siendo uno mismo ese eslabón unificador; ¿entonces por qué vamos en contra de la corriente? No nos damos cuenta que este estado nos desconecta, nos daña y nos trae sufrimiento. Podemos vivir conectados a los demás sin perder nuestra identidad que es necesaria como una pieza única de rompecabezas, respetando las diferencias y tradiciones de todos. El mundo será colorido y variado.

Debemos restablecer todas las conexiones con todos los sistemas naturales que existen, porque realmente todos somos parte de un solo sistema, llamado vida.

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Con más de 150 idiomas hablados por una población de 480.000 habitantes, Mánchester sería la ciudad con la mayor diversidad lingüística de Reino Unido e incluso del mundo, al menos con respecto a otras aglomeraciones de tamaño comparable. Una auténtica Babel, en la que cuatro de cada 10 habitantes hablan varias lenguas, algunas de ellas muy poco habituales, como el náhuatl de origen azteca, o el “eleme”, un dialecto nigeriano que sólo conocen 3.000 personas en el mundo. En cabeza de la lista (después del inglés, como es evidente) se encuentra el urdú, hablado por 10.000 personas originarias del subcontinente indio, pero también el árabe, el chino, el bengalí, el polaco, el panyabí, el somalí…

Este retrato multicolor procede de una investigación llevada a cabo por un equipo de la universidad de la ciudad, creado en torno al proyecto Multilingual Manchester, único por su género y su alcance. El grupo, que ha analizado una multitud de datos facilitados por las autoridades y los servicios locales (colegios, bibliotecas, hospitales, censos oficiales, etc.), ha creado desde 2010 más de 100 informes sobre el multilingüismo y las minorías lingüísticas, de los que se acaba de publicar un resumen.

Entre otras conclusiones, revela que 3.000 alumnos de los colegios de la ciudad han elegido obtener su “Certificado general de enseñanza secundaria” en idiomas extranjeros en 2012; que se han prestado 20.000 libros u otros medios no ingleses más de 70.000 veces en un año en las bibliotecas municipales; que se han publicado en Twitter más de 12.000 mensajes en 50 idiomas en dos meses…

Una tendencia histórica

El carácter políglota de Mánchester no es ninguna novedad. La ciudad registra un alto nivel de inmigración desde la segunda mitad del siglo XIX, la época en la que este núcleo de la revolución industrial atraía a obreros de distintos orígenes. Incluso actualmente sigue siendo la ciudad de Inglaterra, después de Londres, con el aumento de población más rápido en diez años, con un índice de crecimiento del 19% entre 2001 y 2011 (en comparación con la media nacional del 7%). Cada año siguen llegando 1.500 nuevos niños en edad escolar.

Sin embargo, las estimaciones de “Multilingual Manchester” superan las cifras oficiales conocidas hasta ahora, probablemente sesgadas por el predominio concedido a la noción de “idioma principal”, que subestima la pluralidad de los idiomas hablados por cada persona: así, en el censo realizado en 2011 en Inglaterra y Gales, “sólo” el 20% de los habitantes de Mánchester declararon hablar principalmente un idioma distinto al inglés.

Este importante multilingüismo no afecta a la integración lingüística. El 80% de los residentes cuyo primer idioma no es el inglés afirman hablar este último bien o incluso muy bien. La proporción de habitantes que declaran no dominar del todo el idioma nacional tan sólo es del 3%. El 17% que afirma no sentirse totalmente cómodo en inglés está constituido fundamentalmente por personas de edad avanzada.

Diversidad como riqueza

Al contrario, según esta investigación, esta diversidad sería una auténtica riqueza. La interacción entre todos estos grupos lingüísticos facilitaría el diálogo religioso y la cohesión social. De esta situación se beneficia la oferta y la demanda de intérpretes, traductores, asistentes escolares, etc. El multilingüismo de la ciudad ofrece a las empresas locales la posibilidad de aumentar sus contactos y los comercios internacionales. Puesto que en el mercado laboral cada vez se demanda más la capacidad de hablar varios idiomas, la presencia de una población joven, con formación y políglota acabará incluso atrayendo a empresas multinacionales…

Por otro lado, la ciudad se beneficia de este recurso sin tener que realizar grandes inversiones públicas, ya que la transmisión de conocimientos lingüísticos se basa fundamentalmente en las familias y las comunidades. 8.000 alumnos asisten a cursos de idiomas organizados íntegramente por unos cincuenta de estos grupos, mientras que muchos centros comunitarios ofrecen otros tipos de servicios a sus miembros.

Las autoridades públicas se limitan a adoptar una estrategia reactiva, más que proactiva, pragmática y descentralizada, adaptada a la demanda según cada caso: proponen documentos en varios idiomas, ofreciendo la posibilidad de recurrir a intérpretes, certifican los conocimientos lingüísticos adquiridos, etc. Las instituciones locales han optado por un concepto acertado: no disuaden el uso de los idiomas de origen, ni en el espacio público ni en el privado y al mismo tiempo actúan para facilitar el aprendizaje del inglés.

Fuente: Presseurop

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