Los maestros deberían plantearse si enseñan para el examen o para la vida

Cada vez queda más claro que el sistema educativo actual es totalmente cuestionable.  El modelo ha perdido de vista el hecho de que los niños y jóvenes asisten a la escuela para aprender el funcionamiento de nuestra sociedad, las herramientas profesionales y de vida que son necesarias para servirla y recibir de ella lo necesario para aspirar a desarrollar su potencial como seres humanos. La capacitación de los maestros debería prepararlos para comprender que de ellos depende el éxito o el fracaso de un alumno, a abordar a cada uno según sus cualidades y tendencias y prepararlos a elegir el camino que deberán tomar en la sociedad.

La visión debería de ser concienciar a los maestros que su magisterio es de vital importancia y proporcionarles las herramientas y un modo de vida que les permita llevar a cabo su misión.

maestros

Patricia León Agustín, docente y especialista de la Universidad de Harvard, propone una nueva visión de la educación, que lleve a los docentes a plantearse si lo que enseñan a los alumnos lo aprenden para el examen o para la vida. Insiste en que los maestros deben prestar atención a las preguntas que hacen los niños y no limitarse a que estos llenen las páginas de los cuadernos

“Hay dos tipos de estudiantes: malos y buenos. A los malos se les olvida lo aprendido cinco minutos antes del examen, a los buenos cinco minutos después”, dice Patricia León Agustí. Ella es máster en Investigación Educativa y Desarrollo Humano por la Universidad Pedagógica de Bogotá y profesora de la Escuela de Posgrado de Educación de la Universidad de Harvard, donde trabajó de cerca con investigadores del Proyecto Cero. Vino a nuestro país invitada por la organización “Juntos por la Educación”, que la eligió como su primera asesora internacional para la segunda fase del trabajo que realizan.

El Proyecto Cero comenzó como una iniciativa para estudiar la influencia de las artes en la educación y se transformó con el tiempo en una nueva visión de la educación, que pone como centro a la comprensión. Esto supone reducir los contenidos, priorizando lo más importante y lo que en la práctica será utilizado por el estudiante en otras áreas del conocimiento y en la vida.

“Cuando uno enseña para un examen, el niño estudia para el examen y cuando pasa se le olvida todo lo aprendido”, dijo. Agregó que el maestro se vuelve casi editorial pues está más preocupado por llenar los ejercitarios de los libros que porque los alumnos comprendan lo que se les enseña. “Lo que tenemos que lograr es que el niño comprenda a mayor profundidad”.

¿Cómo se logra?

Comprender, según dijo, es usar el conocimiento en contextos diferentes para resolver los problemas de la vida diaria. No se debe trabajar en determinadas áreas, sino en todas. La especialista resaltó que los maestros deben estar atentos al clima escolar y al tipo de preguntas que hacen sus alumnos y que ellos mismos les hacen a los estudiantes.

“¿Qué tipo de preguntas le hago yo al estudiante para ver si realmente está aprendiendo, o solo está repitiendo”, se pregunta. Hizo énfasis en que es necesario hacer visible el pensamiento del estudiante, a través del trabajo en equipo. “De lo contrario el estudiante podría estar solo jugando el juego de la escuela”. Es decir, repetir lo que el maestro quiere que diga.

Fuente: ABC

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *