Europa del Este atrae a los estudiantes de medicina

Si investigáramos qué porcentaje de los graduados, tanto de la escuela de Praga como de la de Budapest, emigran hacia Occidente, seguramente encontraríamos que el porcentaje es muy elevado. 

Actualmente en Norteamérica existe una gran demanda de profesionales del sector salud, y los costes universitarios, particularmente para la  carrera de medicina son muy elevados.

Tan elevados son los costos de educación universitaria que muchos estudiantes  de origen estadounidense se matriculan en facultades mexicanas de medicina y otras profesiones y más adelante su condición de ciudadanos norteamericanos les facilita la validación de los estudios.

América Latina y Norteamérica es un destino de oro para los jóvenes europeos  graduados y no graduados , a tal grado que la Comunidad Europea sugiere establecer estrategias para disuadir esta acción. (http://www.huffingtonpost.es/2013/06/27/alemania-advierte-del-peligro-de-la-emigracion-juvenil_n_3507808.html)

Mientras que el objetivo sea únicamente obtener ganancias monetarias, tendremos una gran variedad de opciones; y mientras los sistemas educativos, incluso la enseñanza de la medicina, tengan esta orientación; y mientras los estudiantes sean dirigidos a  satisfacer un mercado de consumo, tendremos grandes diferencias dentro de un sistema en desequilibrio.

Es así que tenemos una gran cantidad de profesionistas subempleados: jóvenes titulados, incluso doctores,  realizando actividades fuera de su carrera, como vendedores, obreros, taxistas, etc., dicho sea lo anterior sin desvalorizar estas nobles profesiones indispensables para la sociedad.

Si orientamos  la educación en un sentido Integral, cuyo objetivo sea el bien común de la sociedad y su armonía con la naturaleza, lograremos el equilibrio entre individuos y profesiones, según la capacidad de cada uno y las necesidades de la sociedad en su conjunto, todo regulado y basado en el bienestar de todos.

estudiantes-medicina

Cuando un estudiante estadounidense de medicina de primer año deja su monopatín en la entrada de la sala de conferencias del siglo XIX, la catedrática Andrea Dorottya Szekely lo recoge rápidamente y reprende a su joven propietario.

“Aquí hacemos las cosas de un modo distinto”, comenta la Dra. Szekely de la Universidad Semmelweis, una institución de 244 años situada en Budapest y que se centra en medicina y ciencias sanitarias. Los estudiantes deben permanecer de pie en las aulas hasta que suena un timbre y entran los profesores, por ejemplo.

A pesar de que a veces existen este tipo de diferencias culturales, un número cada vez mayor de estudiantes extranjeros se marchan a Europa del Este para realizar sus estudios de medicina, odontología o farmacia. Y aunque aún cuenta con menos estudiantes internacionales que Europa Occidental, la región parece estar despertando un creciente interés.

El número de estudiantes universitarios extranjeros en Hungría aumentó un 21% de 2005 a 2011 (de 13.601 a 16.465), según el Instituto de Estadística de la Unesco, que define un estudiante extranjero como aquel que no ha realizado anteriormente sus estudios de grado secundario en el país.

Calidad y programas en inglés

En Polonia se registró un aumento del 80% en el número de estudiantes extranjeros de 2005 a 2010, que es el último año del que se tienen cifras. La República Checa duplicó el número de estudiantes extranjeros de 2005 a 2011, mientras que en Eslovaquia la población de estudiantes extranjeros se multiplicó por cinco, según la Unesco.

Muchos de los estudiantes extranjeros que eligen la región lo hacen para estudiar medicina u otras disciplinas relacionadas con la asistencia sanitaria. En 2010, los campos de la “salud y el bienestar” representaban el 30% de las matriculaciones de estudiantes extranjeros en Polonia, según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. En Eslovaquia, el 45% de los estudiantes extranjeros estaban estudiando carreras sanitarias, mientras que en Polonia, la cifra llegaba al 15%, según el estudio de la OCDE. En cambio, en países como Alemania, Suecia y Canadá, en los que la competencia para lograr una plaza en las facultades de medicina es especialmente intensa, entre el 6 y el 9% de los alumnos que cursa esos estudios son extranjeros, según el estudio.

En Hungría, donde cuatro universidades ofrecen programas de medicina y odontología en inglés, el 42% de los alumnos internacionales estudian carreras relacionadas con la salud, según la OCDE.

Existen varias razones que explican este cambio, incluida la excelente reputación de las titulaciones de las universidades de Europa del Este que imparten clases en inglés. Pero también influyen otros factores, sobre todo el hecho de que la matrícula en estas instituciones no es tan costosa como en las principales facultades occidentales y que el acceso a ellas no es tan difícil.

Atraer a extranjeros

En Semmelweis, los estudiantes extranjeros de medicina pagan menos de 20.000 dólares al año y los estudiantes de los países de la Unión Europea pueden incluso obtener becas o préstamos para estudiantes. En la Universidad Carolina, que se encuentra en Praga y además ofrece un programa de medicina en inglés, la matrícula anual es de 14.100 euros o 18.600 dólares. Los programas de odontología suelen ser algo más caros, debido al coste de los materiales como los empastes y los moldes utilizados en las prácticas.

Para los europeos que normalmente tienen acceso casi gratuito a las facultades de medicina en sus países de origen, estas matrículas pueden parecerles caras. Pero estos costes resultan comparativamente asequibles para los estudiantes de Estados Unidos, donde incluso en universidades públicas la matrícula puede superar los 30.000 dólares al año.

Los médicos, dentistas y farmacéuticos con titulaciones de universidades acreditadas de Europa del Este pueden ejercer casi en cualquier lugar dentro de la Unión Europea. Los estudiantes de medicina de Semmelweis por lo general realizan sus rotaciones de sexto curso en hospitales por toda Europa, en muchas ocasiones en el país en el que luego esperan trabajar.

Sarah Moslehi, que se mudó a Budapest desde Gotemburgo, Suecia, para estudiar medicina, compara la fluidez de las fronteras de la UE con las de Estados Unidos. “Básicamente, Europa ahora es como un gran Estados Unidos”, afirma. “Se puede estudiar en un lugar y luego trasladarse a otro distinto”.

Para atraer a estudiantes de fuera de Hungría, Semmelweis comenzó a impartir clases en alemán a comienzos de los años ochenta. Las clases en inglés comenzaron posteriormente en esa misma década, durante la apertura política de Europa del Este. Para el año académico que comienza en septiembre, la universidad ha aceptado a 380 estudiantes extranjeros en sus programas de medicina, odontología y farmacia impartidos en inglés. De sus 12.719 estudiantes matriculados, 1.910 asisten a clases en inglés y 911 en alemán.

Un campus multicultural

Semmelweis claramente se ha beneficiado de contar con un campus más multicultural, según los estudiantes y los profesores, pero los estudiantes internacionales además aportan ventajas financieras, puesto que pagan unas matrículas que los húngaros no pagan, ya que estudian total o prácticamente gratis.

La Universidad Carolina de Praga goza de una gran fama entre los estudiantes de medicina que buscan un lugar donde estudiar en Europa del Este y la Universidad Iuliu Hatieganu de Medicina y Farmacia en Cluj-Napoca, Rumanía, también está atrayendo a un creciente número de futuros médicos, farmacéuticos y dentistas.

Los programas de Semmelweis han atraído a estudiantes de Alemania, Noruega y Suecia, donde las limitadas plazas en las facultades de medicina han hecho que el proceso de solicitud de plaza sea extremadamente competitivo, así como a países de Oriente Próximo, incluidos Irán e Israel.

Según los estudiantes, una de las mayores ventajas de estudiar en Hungría es el concepto del Viejo Mundo aplicado a la formación médica. Además de hacer hincapié en la etiqueta (los alumnos tienen que ir de traje en los exámenes, por ejemplo), en la repetición y la memorización, los alumnos de medicina en este país entran en contacto con los pacientes antes que muchos de sus colegas de otros países y realizan más prácticas en disciplinas como patología y anatomía.

“Enseñamos de un modo distinto”, comenta la Dra. Szekely, una húngara que imparte clases en inglés y en alemán.

Pero aunque el modo de obtener el título sea distinto, explica, el resultado es el mismo. “Aquí hay un único objetivo”, afirma. “Todos quieren ser médicos”.

Fuente: Presseurop

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *