Escuela hospitalaria: cuando el aprendizaje es salud

En realidad el aprendizaje correcto está a nuestro alcance. Así es, en realidad nosotros podemos aprender de la ley de  la Naturaleza, estudiando en nosotros mismos nuestras células: una célula sana recibe justo sus necesidades básicas, lo que requiere para su existencia, y le da al resto de las células tanto como puede, cuidando del organismo entero.
 
Lo opuesto se llama cáncer, porque una célula empieza a vivir a expensas de las otras células, aniquilando al organismo entero y en consecuencia, provocando su propia muerte.
Sucede lo mismo en nuestra sociedad, queremos ser más que los demás y consumimos en grandes cantidades con el fin de lograrlo. Sin embargo, cada enfermedad tiene “su período de incubación y ocultación”; en un principio la enfermedad no es aparente a simple vista, pero ya está en desarrollo y cuando llega la crisis, los síntomas se manifiestan muy claramente; por lo tanto podemos decir que nuestra  sociedad ya sufre de cáncer.
Debemos recapacitar sobre ello y reemplazar los tratamientos inútiles con educación, si es que queremos alcanzar tanto un cuerpo o una sociedad sana con expectativas reales de alcanzar la felicidad.
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Maestras, alumnos y padres de la escuela que funciona en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez cuentan cómo es el trabajo de enseñar y aprender en medio de la batalla contra la enfermedad.

La Escuela Hospitalaria N° 1 funciona dentro del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Allí asisten los estudiantes que están internados en el hospital por diferentes motivos, desde una fractura hasta enfermedades graves. Para los docentes, el desafío es que esos chicos y chicas se reencuentren con el deseo de aprender, mientras le dan batalla a la enfermedad y al dolor. 
En este video, maestras, alumnos y padres cuentan cómo es enseñar y aprender en el contexto del hospital. El trabajo es personalizado y “uno a uno”: los docentes recorren los pabellones y les dan clases a los chicos en la cama.  “Cuando entran a la sala del hospital, las maestras transforman el espacio. Hemos visto a maestras de Música usar todos los aparatos para colgar elementos de percusión y armar una orquesta. Las salas se transforman en un lugar de crecimiento y aprendizaje y no solo de espera de tratamientos médicos”, describe Ana Nunciato, trabajadora social de la escuela.

“Los conectamos con el deseo de aprender, y ellos van descubriendo fortalezas que no sabían que tenían, y que los ayudan a trascender la situación que les toca vivir”, relata Inés Bulacio, maestra de primaria y de talleres. Ella impulsó en la escuela dos proyectos que, a partir del trabajo con las nuevas tecnologías, despertaron el entusiasmo de los alumnos y ganaron varios premios. Uno de ellos es Radio Gutiérrez, la radio de la escuela, en la que también participan estudiantes de otras escuelas domiciliarias y hospitalarias. El otro es una serie de cortos audiovisuales, hechos de manera colaborativa entre varios alumnos.

Gracias a las clases y los talleres, Sofía González pudo encontrarle otro sentido a las sesiones de diálisis que tiene que atravesar periódicamente. “Me di cuenta de que, a pesar de estar enferma, puedo seguir haciendo cosas. Algunos creen: ‘Está enferma, no puede hacer nada’. El hecho de estar enfermo no quiere decir que no puedas seguir haciendo lo que hace un chico al que no le pasa nada”, explica. De eso se trata Sanos derechos, su corto sobre los derechos de los niños hospitalizados: “Quería que la gente se diera cuenta de que, aunque estemos enfermos, podemos seguir haciendo cosas

Fuente: Clarin

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