América Latina busca su propia receta para dar más salud a sus ciudadanos

¿Qué mueve al ser humano? Parece una pregunta muy sencilla e ingenua, pero la respuesta es fundamental en nuestro desarrollo. Debemos decir que no es ni bueno ni malo, solo parte de nuestro proceso de desarrollo. La fuerza que mueve y desarrolla a nuestra civilización es el deseo de autosatisfacción y el dinero es  un una forma de lograrlo.

Desafortunadamente todos los que se dedican a la salud persiguen el dinero no la salud.

Si estimuláramos la inversión en salud, en vez de gastar en enfermedades, los médicos tendrían el incentivo de prevenir, en primer lugar la aparición de los padecimientos. De esta forma mejoraría la salud de la gente y disminuirían los gastos por asistencia médica. La prevención de las enfermedades no debería consistir en un diagnóstico temprano, sino en promover una buena salud mediante una nutrición adecuada y actividad física.

Debido a la crisis financiera que se está desarrollando, la gran mayoría de pacientes están constantemente deprimidos y ansiosos. Aquella doctrina que nos decía que, “El dinero es la base de la felicidad”, ha probado ser un fraude.  Ha llegado el momento de reconsiderar nuestros valores.

Tanto pacientes como médicos necesitamos reconsiderar el dinero en nuestras relaciones porque esta claro que la felicidad no se encuentra en este camino.

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Mientras en EE.UU entró en vigor esta semana la ampliación de la cobertura de salud, el llamado Obamacare, en medio del furor político sobre su implementación, en gran parte de América Latina el acceso pleno a la salud parece ser cada vez más una realidad.

El acceso a una salud de calidad para los latinoamericanos también es motivo de intensos debates y, a la vez, uno de los principales retos para los gobiernos de al región. Sin embargo, investigaciones del Banco Mundial señalan que cada vez se avanza más hacia el ideal de que la salud sea accesible para todos.

En ese sentido, América Latina puede mostrar algunos logros. Nueve países de la región destacan en un compendio global de 22 estudios de casos (i) sobre los avances en el acceso a servicios de salud durante la última década.

Desde paquetes de beneficios definidos de manera explícita, hasta reformas en el sistema de prestaciones de la salud pública, no existe un único modelo de seguro de salud universal. De hecho, los enfoques varían de país a país, pero los estudios indican que uno de los objetivos compartidos por todos es garantizar que la atención de calidad llegue a las poblaciones más pobres y excluidas.

«Cualquiera sea el camino elegido por los países, los seguros de salud universales son cruciales para evitar que las personas se empobrezcan debido a una enfermedad y para darles a todos la oportunidad de vivir una vida más saludable y productiva, más allá de la capacidad de pago”, explica Nicole Klingen, directora interina del Banco Mundial para la Salud, Nutrición y Población.

 Recetas que funcionan

¿Qué se ha logrado? Mucho, de acuerdo a las cifras disponibles. En Argentina, más de un millón de mujeres embarazadas y niños que carecían de seguro médico ahora tienen una cobertura básica de salud y acceso a estos servicios con el respaldo del Programa Seguro de Salud Materno Infantil (Plan Nacer, ahora llamado Sumar). Con Sumar, esa cobertura se extiende a adolescentes y mujeres hasta los 64 años.

“El Plan Nacer en Argentina apunta a cerrar la brecha (entre la población que posee un seguro y la que no) y lo hace de una manera innovadora y muy efectiva”, explica Andrew Sunil Rajkumar, economista sénior para la salud del Banco Mundial.

Mientras tanto, en México, el Seguro Popular cubre a unas 50 millones de personas y está disponible para todos aquellos que carecen de seguridad social. Un pilar de la reforma de la salud de 2003, este paquete de cobertura eliminó las tasas y ahora incluye más de 200 tratamientos primarios y secundarios.

En Brasil, el Sistema Unificado de Salud, financiado con los impuestos, modernizó el sistema de salubridad, creando un servicio coordinado nacional al que pueden acceder todos los brasileños.

A través de su programa Seguro de Salud Social, Chile ofrece una cobertura de salud casi universal a sus 17 millones de habitantes. A partir de 2005, todos los chilenos tienen acceso a un paquete básico que garantiza el tratamiento de hasta 80 problemas de salud, estableciendo tiempos máximos de espera y gastos discrecionales para tratamiento.

La salud, en la Constitución

 En 1991, Colombia estableció el derecho a la salud en su Constitución. Veinte años más tarde, el acceso a los servicios de salud mejoró considerablemente gracias a un sistema nacional de seguro subsidiado. El estudio indica que este régimen subsidiado ha sido un “pilar del esfuerzo colombiano por lograr el derecho a la salud”.

El acceso a la salud también está consagrado en la constitución de Guatemala, sin embargo, como indica el estudio, éste derecho ha sido muy difícil de implementar.

De todas formas, los acuerdos formales establecidos en 1997 con las ONG que trabajan en el país le permiten a Guatemala prestar servicios básicos de salud y nutrición a 4,3 millones de personas, y atender las necesidades del 54% de la población rural, prestando especial atención a mujeres y niños.

Las mejoras en la salud en Costa Rica colocaron a esta nación centroamericana entre los países de mejor desempeño de la región gracias a su foco en la atención primaria. Hoy en día, la esperanza de vida y las tasas de mortalidad infantil son comparables a las de los de las economías más desarrolladas del planeta, si bien ahora surgen desafíos en torno a la sostenibilidad del seguro de salud universal del país. 

Mejor prevenir que lamentar

En las últimas dos décadas, Perú realizó un gran esfuerzo por ampliar el acceso a la salud, sin embargo, como indica el informe, la desigualdad subsiste en áreas rurales y en las poblaciones indígenas. Al eliminar las tasas de ciertos servicios de salud básicos, el programa Seguro Integrallogró reducir la mortalidad materno-infantil en el país de manera significativa.

En otros lugares, como en Nicaragua, han decidido poner el énfasis en la salud de las embarazadas y sus bebés, para darles el cuidado y la atención que necesitan durante la gestación y los primeros meses de vida.

Para eso se crearon servicios como las casas maternas, a las que pueden ir las mujeres que viven lejos de sus centros de salud para hacerse sus revisiones periódicas durante el embarazo, pero también para recibir indicaciones sobre lactancia y cuidados del bebé.

Otro país que está marcando la diferencia entre sus vecinos es Uruguay, que decidió poner el énfasis de sus programas de salud en la prevención de enfermedades como hipertensión, la diabetes, la obesidad, y distintos tipos de cáncer.

La razón es muy simple: hoy el 70% de las muertes en Uruguay está relacionado con enfermedades no contagiosas. Es decir, casi todas se pueden prevenir y tratar con hábitos saludables y una consulta regular al médico.

Fuente: El Pais

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