¿Qué es real? Opina

¿Definir la realidad? Para las personas que andamos por las calles buscando el pan de cada día es algo que no nos pasa por la mente. Todos esos términos de partículas subatómicas, campos de fuerza, teoría cuántica, etc., no terminamos de comprenderlos, porque si los científicos no conocen la realidad de nuestra materia, cómo podríamos nosotros opinar al respecto.

Sin embargo, cabe leer los informes de sus investigaciones porque es la única forma de pensar en el maravilloso universo que habitamos, nuestro planeta lleno de vida, nuestra pequeñez dentro del espacio exterior y rendirnos ante la evidencia de que somos afortunados de estar aquí, que solo en nuestra mano está cuidar del medio ambiente, de los animales y las plantas, de preocuparnos de nuestros semejantes y nuestro deber porque la realidad, como sea que la definan los científicos, esté llena de abundancia para todos.

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Los físicos suelen describir el mundo en términos de partículas que interaccionan unas con otras mediante campos de fuerza. Su disciplina recibe el nombre de «física de partículas», y sus instrumentos, «aceleradores de partículas». Según esta imagen, el universo se asemejaría a un lego. Pero semejante visión esconde bajo la alfombra algunos hechos poco conocidos. En física cuántica, las interpretaciones de partícula y campo difieren hasta tal punto de los conceptos tradicionales que, cada vez más, los expertos se plantean la posibilidad de que el mundo se componga de algo completamente distinto.

No es que los físicos carezcan de una teoría adecuada para describir el mundo subatómico. Tienen una: la teoría cuántica de campos. Desarrollada entre finales de los años veinte y principios de los cincuenta del pasado siglo, dicha teoría conjuga la mecánica cuántica con la relatividad especial de Einstein. Constituye el marco conceptual sobre el que se apoya el modelo estándar de la física de partículas, el cual describe bajo un marco unificado los ladrillos que componen la materia y sus interacciones. En lo que a su precisión empírica se refiere, se trata de la teoría más exitosa de la historia de la ciencia. Los científicos la usan todos los días para calcular qué sucede en las colisiones de partículas, cómo se creó la materia tras la gran explosión que dio origen a nuestro universo, qué ocurre en el interior de los núcleos atómicos y mucho más.

Así las cosas, tal vez sorprenda saber que los físicos no están seguros de qué dice su teoría; desconocen su ontología, o imagen física primaria. Semejante desconcierto no guarda ninguna relación con los muy discutidos misterios de la mecánica cuántica, en los que los gatos están vivos y muertos a la vez. Pero la falta de una interpretación nítida sobre el significado de la teoría cuántica de campos está lastrando la investigación de las teorías que, como la de cuerdas, intentan superar al modelo estándar. Resulta arriesgado formular una teoría nueva cuando no comprendemos bien la actual.

Fuente: Investigacion y Ciencia

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