Potenciar el trabajo cooperativo

Todas las personas en el mundo tienen un papel que cumplir dentro del enorme rompecabezas que formamos. Esta institución educativa va a la vanguardia estableciendo programas para que todos sus alumnos, sean cual sean sus capacidades, puedan desempeñar este papel dentro de la sociedad. Lo más interesante es que han  adoptado el sistema cooperativo. Lean estos párrafos que les hablan del aprendizaje en colaboración. ¡Lentamente, lo que preconizamos como educación integral y cooperativa empieza a realizarse!

“En un ensayo intitulado Psicología Educativa, una historia de éxito: teoría de la interdependencia social y el aprendizaje cooperativo, los profesores de la Universidad de Minnesota, David W. Johnson y Roger T. Johnson presentan un impactante caso sobre la teoría de la «interdependencia social». Según sus palabras, «Más de 1.200 estudios de investigación han sido realizados durante las últimas once décadas  sobre los esfuerzos cooperativos, competitivos e individualistas».[i]

Johnson y Johnson compararon la efectividad del aprendizaje cooperativo con respecto al aprendizaje individual, competitivo utilizado normalmente. Los resultados fueron inequívocos. En lo relativo al compromiso individual y responsabilidad personal, concluyeron, «La interdependencia positiva que vincula a los miembros de un grupo se postula para propiciar sentimientos de responsabilidad para: (a) llevar a buen término  nuestra participación en el trabajo; y (b) facilitar el trabajo de los otros miembros del grupo”.

Además, cuando el rendimiento de una persona afecta los resultados de los colaboradores, la persona se siente responsable del bienestar de ellos como si fuera el suyo propio. El fracaso personal es malo, pero defraudar a los demás además de a sí mismo es todavía peor».[ii]

[1] David W. Johnson and Roger T. Johnson, “An Educational Psychology Success Story: Social Interdependence Theory and Cooperative Learning,” Educational Researcher 38 (2009): 365, doi: 10.3102/0013189X09339057

[1] Johnson and Johnson, “Educational Psychology Success Story,” 368

escuela

“… construir proyectos alternativos, para ampliar las escasas oportunidades que el mercado laboral ofrece a los chicos con discapacidad. 

A partir de esta inquietud, el equipo de la escuela elaboró un nuevo plan de estudios que, además de brindarles a los estudiantes los contenidos básicos de la secundaria, los capacita en cooperativismo y trabajo en red. Se trata del bachillerato con orientación en Informática aplicada a la Formación en Cooperativismo, destinado a adolescentes con discapacidad mental leve.”

¿Qué pasa cuando un adolescente con discapacidad termina la escuela? Para algunos, ir a la universidad no es una opción. Pero trabajar también puede ser difícil: el mercado muchas veces los excluye, las empresas no siempre están dispuestas a incorporarlos.

Esta situación, que se reiteraba en las historias de sus graduados, encendió la alarma en las autoridades de la modalidad de educación especial del Colegio La Salle, ubicado en Balvanera. Ellos veían que, si bien sus alumnos necesitaban el título secundario –imprescindible para la mayoría de los empleos–, también era necesario darles una formación que les permitiera quebrar la mirada individualista y poder construir proyectos alternativos, para ampliar las escasas oportunidades que el mercado laboral ofrece a los chicos con discapacidad.

A partir de esta inquietud, el equipo de la escuela elaboró un nuevo plan de estudios que, además de brindarles a los estudiantes los contenidos básicos de la secundaria, los capacita en cooperativismo y trabajo en red. Se trata del bachillerato con orientación en Informática aplicada a la Formación en Cooperativismo, destinado a adolescentes con discapacidad mental leve. El objetivo es que, en un futuro, los chicos puedan contar con herramientas que los habiliten para desarrollar sus ideas, trabajar con sus compañeros y con sus familias, y de esta manera sortear la exclusión.

“Planteamos un cambio de paradigma: salir del individualismo para capitalizar el trabajo en equipo, en redes, generando emprendimientos productivos en el marco del cooperativismo”, explica María Elena Proner, rectora de nivel medio de Educación Especial y una de las impulsoras del plan de estudios junto con Cecilia Negro. “La educación para el trabajo puede hacer un aporte clave a la igualdad de oportunidades de todos los jóvenes en situación de vulnerabilidad social, afectiva y cognitiva”, añade.

Emprender es una actitud de vida que consiste en implementar acciones, asumir riesgos, construir y mantener redes, para que los sueños se hagan realidad. Esta actitud no es innata, se puede desarrollar y apoyar a través de una estrategia educativa”, afirma María Elena.

Este es el primer año que se implementa el nuevo bachillerato, y las expectativas, hasta ahora, se vienen cumpliendo con creces. Cecilia Negro resume: “Para nosotros es un desafío promover en los jóvenes el desarrollo de actividades educativas solidarias, que afiancen sus capacidades para lograr una participación más activa como ciudadanos”.

Fuente: El Clarin

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